EL CANTO DE SIRENAS DE LA VASECTOMIA

EL CANTO DE SIRENAS DE LA VASECTOMIA

EL CANTO DE SIRENAS DE LA VASECTOMIA
Por: Rodolfo Rivarola


Para los que tenemos más de 40 años la palabra vasectomía sonaba como algo lejana. Nuestra forma de cuidado sexual era llevar un preservativo, por las dudas, y que tengas que usarlo de apuro (en el caso del autor no se daba frecuentemente). Vale destacar que estábamos influidos, en buena hora, por las campañas de concientización del HIV que abundaban  por doquier. Y desde nuestra adolescencia andábamos con el profiláctico en la billetera.

De repente y  de manera sorpresiva en los últimos 10 años vivimos un crecimiento exponencial de vasectomías. Las estadísticas así lo confirman. Para que tengamos una idea de lo que viene  sucediendo podemos mencionar que en Hospitales públicos en el año 2016 se registraron apenas 97 vasectomías, mientras que en el 2024 en se realizaron 1774 de vasectomía. Un crecimiento desproporcionado con alguna explicación dada por el mundo en que vivimos.

Las razones de este cambio atroz son variadas pero van de la mano con el crecimiento del feminismo y con que las responsabilidades de cuidado anticonceptivos no sólo recaen en la mujer sino también en el hombre. Así sucede en muchas parejas consolidadas.

Este fenómeno también se da también en muchos casos de hombres recientemente separados con hijos que de manera decisiva y abrupta realizan la operación para evitar embarazos no deseados y poder tener relaciones sexuales sin ninguna preocupación, amén de quedar expuestos a cualquier otra E.T.S: “enfermedad de transmisión sexual” (tal es así que también se advierte un crecimiento del sífilis, enfermedad que parecía extinguida pero eso no es materia de análisis en el presente).

A ellos les quiero hablar.

Sin perjuicio de los datos duros brindados en los párrafos precedentes a los fines de contextualizar la problemática la presente nota tiene como finalidad  realizar una crítica razonada esta decisión que pareciera simple y sencilla pero no es sino extrema.

Por qué decimos que es extrema? Básicamente porque detrás de esa aparente facilidad, hay una decisión profunda que muchas veces se toma sin dimensionar  o tomar el tiempo de lo que puede suceder en un futuro, el cual puede ser incluso más cercano del que uno cree.

La vida no es estática. Las personas cambian, las historias cambian, y también cambian los deseos. Lo que hoy parece una certeza —no querer tener más hijos— mañana puede transformarse en una duda, o incluso en un anhelo. Y es ahí donde aparece el peso real de una decisión que, en muchos casos, es definitiva.

Imaginar el futuro es imposible. El amor, el verdadero, el que a uno lo hace vibrar puede aparecer por qué no, a la vuelta de la esquina. No se sabe que nos puede deparar el destino y que sueños o anhelos tengamos  cuando aparezca “la indicada”.  Y si con ella uno se va a convivir porque está perdidamente enamorado y nuestra musa inspiradora tiene un pequeño bebé, podría darse incluso la paradoja de atender a dicho bebé, quererlo como propio y no poder formar una familia (salvo la ensamblada) con la persona con quien realmente querés hacerlo. Incluso imaginate que ambos están enamorados del otro y ella quiere tener un hijo tuyo y vos también querés, pero no podés.  Por qué? Por esa operación tan fácil, sencilla y de moda.

Estimado varón de mediana edad, que estás separado con hijos y querés tener una vida licenciosa en el buen sentido. Tomate tu tiempo. No cierres la puerta definitivamente. No cortes los cables  del corazón que en un futuro te pueden dar alegrías.

                               Sin otro particular, los saluda atte.

                               Don Rodolfo Rivarola, vuestro servidor.

                         

 

Publicado el: 2026-04-24