Sturzenegger, el economista de las recetas repetidas y los resultados conocidos

Sturzenegger, el economista de las recetas repetidas y los resultados conocidos

Sturzenegger, el economista de las recetas repetidas y los resultados conocidos
Por: Pablo López


Hablar de Adolfo Sturzenegger es recorrer, casi sin interrupciones, algunos de los capítulos más sensibles de la historia económica reciente de la Argentina. Su figura aparece una y otra vez en momentos de crisis o reconfiguración del modelo económico, siempre con el mismo libreto técnico y, según sus críticos, con resultados que se repiten: ajuste, endeudamiento y deterioro del poder adquisitivo.

Sturzenegger construyó su carrera en los años 90, durante el gobierno de Fernando de la Rúa, donde fue secretario de Política Económica. Ese ciclo terminó en el colapso de 2001, con una crisis social, política y económica sin precedentes. Más tarde, volvió a tener protagonismo durante la gestión de Mauricio Macri como presidente del Banco Central, entre 2015 y 2018. Allí fue uno de los principales responsables del esquema de metas de inflación, una política que fracasó rápidamente frente a la realidad de la economía argentina, derivando en una corrida cambiaria, una fuerte devaluación y el regreso al FMI.

Pero su trayectoria no está exenta de controversias judiciales. Sturzenegger fue procesado en el marco de la causa por el megacanje de deuda de 2001, una operación financiera que buscó postergar vencimientos a costa de incrementar significativamente el endeudamiento. Aunque años después fue sobreseído, el episodio dejó una marca política difícil de borrar: la asociación con decisiones que agravaron problemas estructurales en lugar de resolverlos. El fallo se dio en 2016, casualmente cuando apenas había asumido Mauricio Macri y donde la justicia se alineó automáticamente bajo sus directivas.

A lo largo de su carrera, también ha sostenido posturas económicas que muchos consideran dogmáticas o alejadas de la realidad social argentina. Su defensa de la desregulación, la apertura irrestricta y la contracción del gasto público aparece como una constante, incluso en contextos donde esas políticas profundizaron la recesión y la desigualdad.

Uno de los momentos más llamativos de su perfil público fue cuando reconoció haber mentido en un debate, siguiendo recomendaciones del consultor ecuatoriano Jaime Durán Barba. Esa confesión no solo generó polémica, sino que también alimentó una percepción de pragmatismo extremo: la política como relato antes que como verdad.

El hilo conductor de su carrera parece claro: Sturzenegger ha sido convocado en distintos momentos por gobiernos que apostaron a programas de ajuste y reformas estructurales de corte liberal. Sin embargo, los resultados de esos ciclos suelen terminar de manera similar: crisis de deuda, pérdida de poder adquisitivo y aumento de la pobreza.

Más que un economista de coyuntura, Sturzenegger encarna una forma de entender la economía argentina: una visión donde el equilibrio fiscal y la confianza de los mercados son el punto de partida, incluso si eso implica tensiones sociales profundas. El problema, señalan sus detractores, es que esa mirada ya fue aplicada varias veces en el país, y los resultados están lejos de haber sido exitosos para la mayoría de la población.

En definitiva, la figura de Sturzenegger vuelve a poner sobre la mesa una discusión de fondo: hasta qué punto la Argentina sigue recurriendo a las mismas recetas, con los mismos protagonistas, esperando resultados diferentes.

 

Publicado el: 2026-03-18