
El PRO y La Libertad Avanza dieron este jueves un nuevo paso para recomponer su vínculo político, aunque todavía lejos de poder hablar de un acuerdo electoral cerrado de cara a 2027.
El primer encuentro formal entre ambos espacios se realizó en la Casa Rosada y tuvo como protagonistas a dos dirigentes de peso del PRO: Cristian Ritondo y Fernando de Andreis, quienes participaron de la reunión como representantes de Mauricio Macri.
Del otro lado de la mesa estuvieron el jefe de Gabinete, Diego Santilli, y Eduardo “Lule” Menem, uno de los principales operadores políticos de La Libertad Avanza. El encuentro tuvo como objetivo comenzar a ordenar la relación entre ambos espacios y establecer un mecanismo de coordinación permanente.
La elección de Ritondo como uno de los interlocutores no es casual. El jefe del bloque PRO en Diputados es uno de los dirigentes amarillos que más decididamente viene impulsando un acercamiento con el Gobierno y, al mismo tiempo, conserva una relación política estrecha con Mauricio Macri.
Ritondo ya había planteado que el PRO no está dispuesto a favorecer un regreso del “populismo” y defendió la continuidad de la cooperación con La Libertad Avanza, aunque sin renunciar a que su partido pueda mantener diferencias con algunas decisiones del Gobierno.
Sin embargo, mientras la reunión en la Casa Rosada fue interpretada como una señal concreta de acercamiento, De Andreis se encargó de poner paños fríos sobre la posibilidad de un acuerdo electoral inmediato.
El dirigente sostuvo que “falta mucho” para que pueda hablarse de una alianza electoral entre el PRO y La Libertad Avanza.
La postura refleja una realidad que atraviesa a ambos espacios: existe voluntad de recomponer el vínculo y coordinar posiciones, pero todavía quedan por resolver diferencias políticas, territoriales y electorales.
En principio, las conversaciones estarán enfocadas en cuestiones legislativas y en la posibilidad de establecer una agenda común. Recién después comenzará la discusión más sensible: cómo se distribuirán las candidaturas y qué formato tendrá una eventual alianza para las elecciones de 2027.
En ese escenario, Ritondo aparece como una de las piezas centrales del nuevo acercamiento.
El dirigente fue uno de los elegidos por Macri para representar al PRO en la mesa de negociación y tendrá un papel relevante en la construcción del vínculo con el Gobierno.
La tarea no será sencilla. El PRO busca preservar su identidad y, al mismo tiempo, evitar una ruptura con un Gobierno que mantiene una importante base electoral y con el que comparte buena parte de su agenda económica.
Del lado de La Libertad Avanza, en tanto, también existe interés en sumar al PRO a un esquema político más amplio que permita consolidar el espacio no peronista de cara a 2027.
Las conversaciones se producen, además, después de varios meses de tensiones entre Macri y Milei. La relación entre ambos dirigentes había quedado prácticamente congelada, pero en las últimas semanas comenzaron a aparecer señales de recomposición.
El desafío de fondo es electoral.
Tanto en el PRO como en La Libertad Avanza existe la convicción de que una fragmentación del voto que se opone al peronismo podría favorecer a sus adversarios en 2027.
Por eso, aunque todavía no existe un acuerdo electoral, el diálogo comenzó a ser considerado una necesidad estratégica.
La reunión de este jueves dejó como saldo la creación de un ámbito de coordinación entre ambos espacios. Es el primer paso de una negociación que podría extenderse durante los próximos meses.
La pregunta que queda abierta es si ese acercamiento terminará desembocando en una alianza electoral o si las diferencias sobre candidaturas, liderazgo y control territorial terminarán haciendo naufragar el entendimiento.
Por ahora, Ritondo ya tiene su lugar en la mesa de negociación y el PRO volvió a sentarse frente al Gobierno. Pero, como advirtió De Andreis, para hablar de un acuerdo electoral todavía falta mucho.