
El sector de la energía nuclear, siempre fue un orgullo para los argentinos, pasaron gobiernos democráticos buenos, mediocres o malos, dictaduras y demás yerbas, pero el sector nunca vivió la destrucción, la nula preparación y la falta de respeto que vive actualmente desde que llegó a la Secretaría de Asuntos Nucleares, Federico Ramos Nápoli.
El ya no tan pibe, criticó a la Comisión Nacional de Energía Atómica y calificó a la institución como un "aguantadero de la política". Poco tiempo antes, el secretario de Asuntos Nucleares, un joven de 31 años sin experiencia en el sector, había conseguido un crédito del Banco Nación por 200 millones de pesos.
Ramos Nápoli que ahora trata a los empleados estatales de ñoquis, en un sector que siempre se caracterizó por el alto componente de personal técnico y preparado, hizo toda su carrera en el Estado. Desde los 19 años comenzó a trabajar en la Casa de la Moneda, a dónde ingresó como auxiliar administrativo. Por las dudas, si se acaba la experiencia libertaria, guardó el puestito, para cuando se le acabe “la buena”.
Cercano a la tropa digital de Santiago Caputo, desde su humilde puesto estatal, pasó dentro del mismo Estado que quieren destruir a la Secretaría General de la Presidencia, donde se desempeñó como asesor en la Dirección Nacional de Comunicación Digital y tuvo a cargo lo ateniente en la materia, nada más y nada menos que para Karina Milei.
Desde allí fue designado como gerente de Dioxitek, la empresa estatal que se encarga de garantizar el suministro de dióxido de uranio para las centrales nucleares argentinas.
En diciembre de 2025, el gobierno creó la Secretaría de Asuntos nucleares y nombró a Ramos Nápoli como secretario. Antes de abandonar Dioxitek se hizo felicitar por su gestión desde la cuenta oficial de la empresa, donde cobró 6,5 millones de pesos por mes.
Este muchacho de 31 años tiene cero experiencia en la materia, es abogado, ¿qué puede saber sobre energía nuclear? Se propuso aplicar la tan mentada motosierra. Ramos Nápoli debió enfrentar críticas por el ajuste del sector, que llevó a la renuncia de 300 agentes. El funcionario recibió una carta firmada por los 94 jefes de la Comisión Nacional de Energía Atómica, que incluye jefe de sectores, Gerencias de área y regionales de la CNEA. Allí le piden una recomposición salarial y presupuestario.
"Hoy vemos con claridad las consecuencias de décadas de malas decisiones y pérdida de rumbo. Durante años, se utilizó a la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) -y al sector nuclear en general- como aguantadero de la política. ¿El resultado? Una dotación que se duplicó sin la incorporación de una sola línea de generación de ingresos más allá del Tesoro Nacional", respondió Ramos Nápoli desde Twitter.
En agosto de 2025 la diosa fortuna tocó a su puerta, el funcionario pudo cumplir el sueño de la casa propia y accedió a un crédito de casi 200 millones de pesos del Banco Nación. La cifra duplica al gestionado por Juan Pablo Carreira, antiguo jefe de Ramos Nápoli en la Dirección Nacional de Comunicación Digital.