
El último relevamiento nacional de Hugo Haime & Asociados expone una paradoja para el escenario político de 2027: el 64% reclama modificar el modelo económico, pero Javier Milei conserva competitividad electoral. En un eventual balotaje, Axel Kicillof alcanza el 45,4% frente al 42% del Presidente. La oposición tiene una oportunidad, aunque todavía debe resolver quién y cómo puede representar el descontento.
La carrera presidencial de 2027 empieza a mostrar sus primeras señales y una nueva encuesta de Hugo Haime pone números a una situación que atraviesa tanto al oficialismo como a la oposición: crece la demanda de un cambio, pero ese malestar todavía no se convierte automáticamente en una mayoría electoral consolidada.
El estudio nacional de Hugo Haime & Asociados, realizado entre el 17 y el 25 de octubre sobre 1.200 entrevistas presenciales, presenta un escenario competitivo entre Javier Milei y Axel Kicillof, con diferencias importantes según se mida una primera vuelta o un eventual balotaje.
En un escenario de primera vuelta, Milei obtiene el 35,2% frente al 33,3% del gobernador bonaerense. Una diferencia de apenas 1,9 puntos que muestra que, pese al desgaste de la gestión, el Presidente conserva un núcleo de apoyo significativo.
Sin embargo, cuando la consulta plantea una segunda vuelta, el resultado cambia: Kicillof alcanza el 45,4% y Milei obtiene el 42%. El 11% opta por el voto en blanco y otro 1,6% permanece indeciso.
La diferencia es políticamente relevante porque muestra que existe un segmento del electorado que no necesariamente se identifica con el peronismo en una primera instancia, pero que podría inclinarse por su candidato frente a la continuidad del actual Gobierno.
El problema económico y el rechazo al modelo
Uno de los datos más contundentes del trabajo aparece cuando se consulta sobre la continuidad del programa económico libertario. El 64% considera que es necesario cambiar el modelo, mientras que el 59% cree que una eventual reelección de Milei produciría una Argentina con muchos más pobres y una clase media cada vez más reducida.
En sentido contrario, solamente el 35% imagina un país pujante bajo un segundo mandato presidencial.
La percepción social sobre el futuro económico parece convertirse así en uno de los principales desafíos del oficialismo. No obstante, el deterioro de las expectativas no significa que todos los ciudadanos que cuestionan el rumbo económico estén dispuestos a regresar al peronismo.
De hecho, cuando se pregunta qué debería ocurrir en 2027, el 55% prefiere que llegue un candidato opositor, mientras que el 29% quiere que continúe Milei. Otro 12% sostiene que debería mantenerse el modelo económico, pero con otro dirigente al frente.
Este último dato merece especial atención: hay un sector que diferencia la continuidad del programa económico de la continuidad personal del Presidente.
El voto desencantado, la incógnita de 2027
La encuesta también pone el foco en quienes acompañaron electoralmente a Milei, pero hoy manifiestan algún grado de desencanto.
Dentro de ese segmento, el 40% todavía no sabe a quién votar, el 30% se inclinaría por el peronismo, el 12% volvería a La Libertad Avanza, el 10% elegiría una alternativa de centro y el 7% optaría por la izquierda.
Es decir, el Gobierno enfrenta un problema de retención de apoyos, pero la oposición todavía tiene dificultades para transformar ese descontento en adhesiones propias.
En términos de espacios políticos, el peronismo reúne el 35,1% frente al 33,2% de La Libertad Avanza. La izquierda alcanza el 7,1%, mientras que una eventual alianza de centro ronda el 5%. Cerca del 20% todavía no tiene una definición.
La paridad entre los dos principales espacios es otro elemento central del relevamiento. El peronismo aparece numéricamente por encima, pero sin una distancia que permita hablar de una ventaja consolidada.
Kicillof y el desafío de construir una alternativa
Para Axel Kicillof, los números tienen una doble lectura. Por un lado, el gobernador aparece competitivo frente a Milei y consigue superar al Presidente en el escenario de segunda vuelta. Por otro, la medición demuestra que todavía existe una distancia entre el rechazo al Gobierno y la decisión de acompañar una propuesta opositora.
La construcción de una alternativa nacional requiere algo más que reunir a los sectores que hoy cuestionan al oficialismo. También supone ofrecer respuestas a aquellos votantes que, aun manifestando malestar, valoran aspectos del programa libertario como la estabilidad económica y el orden público.
Ese es uno de los puntos que destacó el propio Haime en sus declaraciones del 2 de noviembre: existe una sociedad que busca un cambio, pero todavía no encuentra quién pueda encarnarlo.
La discusión, por lo tanto, no pasa exclusivamente por la candidatura presidencial. También involucra el programa económico, la representación política y la capacidad de generar confianza en sectores que abandonaron parcialmente al oficialismo, pero que no necesariamente quieren volver a experiencias anteriores.
La encuesta deja una fotografía interesante para el comienzo de la discusión de 2027: Milei conserva competitividad, Kicillof aparece como una alternativa con posibilidades de disputar un balotaje y el peronismo tiene por delante el desafío de convertir el descontento social en una propuesta reconocible.
Por ahora, los números no anuncian un desenlace. Muestran algo quizás más importante para entender el momento político: una sociedad que expresa demandas de cambio, pero que todavía mantiene abiertas sus decisiones electorales.