
El dato surge de una medición de la consultora Genial/Quaest que analizó específicamente el impacto que tiene en los brasileños el respaldo público del presidente argentino al candidato del Partido Liberal. Y los resultados deberían encender una luz amarilla en el comando de campaña de Flávio: el apoyo de Milei parece generar más adhesiones para Lula que para el propio candidato bolsonarista.
Según el sondeo, el 34% de los consultados respondió que el apoyo de Milei a Flávio aumenta sus posibilidades de votar por Lula, mientras que el 27% aseguró que ese respaldo incrementa sus chances de elegir al hijo del expresidente Jair Bolsonaro.
La diferencia es significativa porque revela una paradoja para la derecha brasileña: la intervención de uno de sus principales referentes internacionales podría estar movilizando justamente al electorado que Flávio necesita conquistar para derrotar al presidente brasileño.
Milei no se limitó a expresar una preferencia electoral.
Durante su visita a San Pablo respaldó abiertamente a Flávio Bolsonaro, participó de un acto político y lanzó duras críticas contra Lula, al punto de calificarlo de "ladrón" y cuestionar al gobierno brasileño.
La intervención provocó una fuerte reacción política y diplomática. El gobierno de Lula cuestionó que el presidente argentino intervenga de manera tan directa en la campaña electoral brasileña y la tensión entre ambos gobiernos se incrementó después de las declaraciones de Milei.
Ahora aparece un dato todavía más incómodo para Flávio: la encuesta sugiere que la presencia de Milei no necesariamente suma votos a su candidatura.
Por el contrario, puede estar reforzando la identidad electoral de quienes ya apoyan a Lula y empujando a sectores moderados hacia el presidente brasileño.
La elección brasileña está lejos de ser una contienda definida.
Flávio Bolsonaro logró convertirse en el principal candidato del espacio de derecha después de que su padre, Jair Bolsonaro, quedara fuera de la carrera electoral. Su candidatura pretende mantener vivo el legado del expresidente y enfrentar a Lula en una elección que promete ser extremadamente polarizada.
Pero el desafío del senador no consiste solamente en conservar el voto bolsonarista.
Necesita ampliar su base.
Y allí aparece el problema que puede generar Milei.
Para ganar una segunda vuelta, Flávio necesita atraer a sectores que no son necesariamente parte del núcleo duro del bolsonarismo. Una identificación demasiado estrecha con Milei, sumada a las fuertes críticas contra Lula y a un discurso de confrontación permanente, podría dificultar esa tarea.
La encuesta de Quaest parece mostrar justamente ese fenómeno.
El dato tampoco significa que Lula tenga asegurada la reelección.
Todo lo contrario.
Las últimas mediciones muestran una elección cada vez más competitiva. Una encuesta de Nexus/BTG difundida recientemente ubicó a Lula con 40% frente al 35% de Flávio en un eventual segundo turno. Y otra medición de CNT/MDA publicada este martes mostró una diferencia de 48% a 39,1% en favor del presidente, aunque con una reducción de la ventaja respecto de meses anteriores.
La tendencia confirma que Flávio consiguió instalarse como un competidor serio.
Precisamente por eso, cada punto cuenta.
Y si el apoyo de Milei provoca que una parte de los electores se movilice contra Flávio en lugar de hacerlo a su favor, la estrategia puede terminar siendo contraproducente.
El episodio también expone una característica de la política exterior de Milei: el Presidente argentino parece dispuesto a involucrarse personalmente en elecciones de otros países cuando considera que está en juego la batalla ideológica entre la izquierda y la derecha.
Pero una cosa es apoyar políticamente a un dirigente extranjero y otra muy distinta es que esa intervención tenga un efecto electoral positivo.
En Brasil, al menos según esta encuesta, el resultado es discutible.
Milei quería ayudar a Flávio a derrotar a Lula. Pero los números sugieren que podría estar ayudando a Lula a derrotar a Flávio.
La paradoja no es menor.
Porque cuanto más Milei convierte la elección brasileña en una batalla personal contra Lula, más fácil puede resultar para el presidente brasileño presentarse como el defensor de la soberanía nacional frente a la intervención de un mandatario extranjero.
Y en una elección tan polarizada, ese encuadre puede ser mucho más poderoso que cualquier discurso económico.
El escenario brasileño empieza a parecerse cada vez más a una elección en la que ninguno de los dos polos tiene asegurada la victoria.
Lula conserva una base electoral enorme, mientras Flávio heredó buena parte de la estructura política y electoral construida por su padre.
La incógnita está en los independientes, los moderados y aquellos brasileños que no se identifican plenamente con ninguno de los dos polos.
Es allí donde se puede definir la elección.
Y allí es donde la figura de Milei puede convertirse en un problema.
Porque para quienes ya son convencidos, el apoyo del presidente argentino puede ser una bandera.
Pero para quienes todavía están indecisos, puede convertirse exactamente en lo contrario: un motivo para votar a Lula.
Por ahora, la encuesta de Quaest deja una conclusión incómoda para el bolsonarismo: Milei quiso convertirse en el gran aliado internacional de Flávio, pero corre el riesgo de transformarse en uno de los mejores argumentos electorales de Lula.