Máximo y Penacca: ¿una nueva pareja política?

Máximo y Penacca: ¿una nueva pareja política?

Máximo y Penacca: ¿una nueva pareja política?
Por: Pablo López


En el peronismo porteño hay movimientos que todavía no tienen nombre. O, mejor dicho, tienen varios.


Máximo Kirchner decidió intervenir directamente en una negociación que Mariano Recalde había construido en la Legislatura porteña y dejó al senador en una posición incómoda. El episodio no fue menor: La Cámpora terminó perdiendo los cargos que había negociado y, de paso, quedó abierta la discusión sobre quién conduce realmente al peronismo de la Ciudad
Pero mientras Recalde quedó obligado a explicar una derrota que no esperaba, otro nombre empezó a aparecer con una frecuencia llamativa: Paula Penacca.


No es una desconocida para Máximo. Tampoco es una dirigente que haya aparecido ayer. Penacca forma parte del núcleo camporista que rodea al hijo de Cristina y ahora aparece, según la información publicada, como la dirigente que Kirchner prefiere para ganar terreno en la Ciudad.
Hasta ahí, política.
El problema —o la curiosidad— empieza cuando uno mira un poco más de cerca.


Porque hay sociedades políticas que se explican perfectamente por conveniencia, por estrategia o por pertenencia. Y hay otras en las que la confianza parece exceder las necesidades de una interna.
Máximo y Penacca pertenecen a ese extraño territorio en el que resulta difícil separar completamente la relación política de la relación personal.
No hay ninguna confirmación pública de que exista entre ellos un vínculo sentimental. Tampoco hace falta que la haya para observar que Penacca parece haber adquirido un lugar particularmente sensible en el nuevo esquema que Máximo imagina para la Ciudad.
Y quizás allí esté la verdadera noticia.


Máximo parece haber empezado a mirar con otros ojos al peronismo porteño. El acuerdo que Recalde había negociado con Juan Manuel Olmos terminó siendo desautorizado a minutos de una votación y dejó al senador debilitado justo cuando se discute la renovación de las autoridades partidarias. 


La pregunta que sobrevuela ahora es qué piensa hacer Kirchner con ese espacio.
Porque una eventual unidad del peronismo porteño no necesariamente significará que todos conserven el lugar que ocupaban antes de la unidad. A veces sucede exactamente lo contrario: cuando llega el momento de juntar las piezas, alguien aprovecha para cambiar el tablero.
Y Penacca parece estar bien ubicada para ese momento.


Hay algo más, además, que llama la atención. En política, cuando una persona comienza a ocupar un lugar cada vez más importante en las decisiones de otra, los cargos explican una parte de la historia. La confianza explica otra.


Después quedan las fotografías, las reuniones, las coincidencias y esos pequeños detalles que en política suelen decir más que los comunicados.
Por ahora, Máximo y Penacca son una sociedad política cada vez más visible.
Si además son algo más, eso pertenece todavía al terreno de las versiones.


Pero en el peronismo, donde casi nunca se habla de más, que empiecen a hacerse ciertas preguntas también es una señal política.

Publicado el: 2026-09-21