
La crisis política que atraviesa el Municipio de Morón sumó un nuevo capítulo explosivo con la citación a indagatoria y la creciente presión sobre la gestión de Lucas Ghi, luego del escándalo narco que sacudió al distrito y puso bajo la lupa los mecanismos de control dentro del Estado municipal.
El caso estalló tras una serie de allanamientos realizados en viviendas de Castelar y Merlo, en el marco de una investigación por narcomenudeo. El dato que generó un terremoto político fue que entre las personas involucradas apareció una funcionaria del área de Género del Municipio de Morón, vinculada a una causa donde se secuestraron importantes cantidades de cocaína, dinero en efectivo, armas y elementos utilizados para la comercialización de drogas.
La situación derivó rápidamente en un fuerte desgaste para la administración local. Aunque desde el gobierno municipal intentaron despegarse del hecho asegurando que se trataba de conductas personales y ajenas a la gestión, la oposición avanzó con pedidos de explicaciones, interpelaciones y cuestionamientos sobre los criterios de selección de funcionarios y empleados municipales.
El escándalo impacta además en un contexto de fuerte interna política dentro del peronismo local, donde conviven sectores enfrentados desde hace tiempo. La causa judicial terminó convirtiéndose así en un problema político de gran magnitud, porque no sólo golpea la imagen institucional del Municipio, sino que también reactiva disputas internas y tensiones con la oposición.
En las últimas horas, la atención se concentró sobre Lucas Ghi, quien quedó envuelto en la polémica y bajo presión pública para dar explicaciones sobre el funcionamiento de áreas sensibles del Municipio. La situación escaló al punto de transformarse en uno de los temas políticos más resonantes del conurbano bonaerense.
Mientras tanto, en Morón crece el debate sobre el deterioro institucional, la penetración del narcotráfico en distintos ámbitos del Estado y la responsabilidad política de quienes conducen las estructuras municipales. Para muchos vecinos, el caso deja expuesta una crisis más profunda: la fragilidad de los controles internos y la dificultad de la política para detectar a tiempo situaciones que terminan explotando públicamente con enorme costo social y político.
La investigación judicial continúa abierta y todavía quedan muchas preguntas sin respuesta. Pero el daño político ya está hecho. El escándalo narco dejó a la gestión de Lucas Ghi atravesando uno de los momentos más delicados desde que volvió a conducir el Municipio de Morón.