Las profetas de la impunidad

Las profetas de la impunidad

Las profetas de la impunidad
Por: Pablo López


La jueza Marta Elba Pascual suspendió por 60 días en la Provincia de Buenos Aires el nuevo Régimen Penal Juvenil que comenzó a regir este lunes. La magistrada justificó la decisión por la falta de infraestructura y recursos para aplicar la ley.

El eje central de la resolución judicial radica en la falta de infraestructura y de recursos materiales del Estado provincial para absorber el incremento de jóvenes que ingresarán al sistema penal. La nueva legislación disminuye la edad de imputabilidad de los 16 a los 14 años, lo que permite procesar judicialmente a jóvenes de esa franja etaria por los delitos tipificados en el Código Penal.

Un video grabado en 2023 volvió a poner el foco sobre Marta Elba Pascual. En la grabación, la magistrada —titular del Juzgado de Responsabilidad Penal Juvenil N°2 de Lomas de Zamora— relató ante un grupo de estudiantes uno de los casos que más la marcó en su carrera y reconoció que, si tuviera que resolverlo hoy, no aplicaría la misma condena.

El registro corresponde a una charla organizada por la Universidad de Lanús, en el marco de las prácticas preprofesionales de la Licenciatura en Justicia y Derechos Humanos.

Durante el encuentro, Pascual describió el caso de un joven de Almirante Brown —el mismo municipio donde ella vive— que había abusado sexualmente de su hija recién nacida hasta provocarle la muerte. "Es un chico que abusó y violó de su hijita hasta que se murió. Ustedes no saben lo que era el cuerpo de esa chica. Ver las pericias era indignante", relató la jueza frente a los alumnos.

Pascual también recordó el testimonio de una médica del Hospital Meléndez que intervino en la causa, quien le habría dicho que en todos sus años como pediatra nunca había visto algo tan grave. La magistrada describió además el impacto que el expediente tuvo sobre quienes debieron juzgarlo: "Cuando nos parábamos, no podíamos caminar, íbamos contra la pared como que no teníamos fuerza", contó.

La jueza presidió el tribunal que finalmente condenó al joven a 25 años de prisión, una pena que, según explicó, consideraba excesiva incluso en su momento. "Yo hoy no se lo daría", afirmó en la grabación. Pascual detalló que la sentencia fue revisada por instancias superiores, entre ellas la Cámara de Casación y tribunales de alzada, pero que ninguna dispuso una reducción. "Yo dije: con tantas revisiones me van a decir "Marta, se te fue la mano". Todos nos confirmaron", relató.

La magistrada aclaró que su reflexión no apunta a minimizar la gravedad del delito, sino a su posición de fondo sobre las penas para adolescentes: "Yo creo que no se puede dar a los jóvenes, aun ante el delito más aberrante, esa pena", sostuvo. En la misma charla explicó que suele inclinarse por medidas alternativas al encierro porque, según su criterio, la prisión no genera cambios reales en los jóvenes que atraviesan el sistema penal juvenil.

Hasta acá este cronista simplemente relata hechos, sin valoración alguna, quizás vos leyendo sientas la misma indignación e impotencia que siento yo, no como profesional que cuenta y analiza, sino como ser humano, no hay palabras para describir semejante monstruosidad humana. Cabe preguntarnos si es justo que el resto de la sociedad tenga que convivir con una persona que además de violar y asesinar, lo hace ante lo más sagrado que uno puede tener, que es un hijo.

El punitivismo quizás no sea la solución perfecta para reducir el delito, pero si vamos a lo más básico de una sociedad que es la educación, que ejemplo enseñamos en las escuelas, si da lo mismo hacer las cosas bien, que prender fuego un aula, golpear compañeros y se ve al violento como víctima, mientras quienes se portan bien, reciben el ejemplo de que aquel que hace las cosas es violento, tiene los mismos derechos que quienes no rompen las reglas.

Por otro lado, la postura de la periodista y licenciada en comunicación Ana Sicilia frente al debate sobre el Régimen Penal Juvenil generó una fuerte repercusión en la red social X debido a su abierta oposición a reducir la edad de imputabilidad. Sicilia, lidera el proyecto educativo "Libros en los pabellones" y la Fundación As en contextos de encierro.

Con desparpajo escribió en su cuenta: “Ahora que están todos preocupados porque los pibes pobres -que bardean- no están tras las rejas a sus 14 años, aprovechen para leer ‘El niño resentido’ y ‘Rengo Yeta’ de César González. Libros para ustedes, los blancos con privilegios, que hablan sin saber. Libros para ustedes, los gorilas de manual. Para los cabeza de tacho también. Con amor, Anita de Burzaco”.

El debate sobre el Régimen Penal Juvenil merece seriedad, pero el posteo de Ana Sicilia parece más interesado en repartir etiquetas que en discutir políticas públicas. Hablar de los adolescentes pobres es necesario; convertir automáticamente a quienes tienen una posición diferente en “blancos con privilegios”, “gorilas” o “cabezas de tacho” es otra cosa.

Hay, además, una contradicción evidente en el discurso. Sicilia construye su identidad pública desde una posición social y cultural que difícilmente pueda ser presentada como ajena a los sectores privilegiados de la sociedad: fue modelo, es una mujer blanca y de rasgos absolutamente hegemónicos, y desarrolló una trayectoria profesional y mediática que le permitió acceder a espacios que buena parte de los jóvenes pobres que dice defender jamás tendrán. Eso no invalida sus opiniones, pero sí debería hacerla más cuidadosa cuando convierte el color de piel o la condición social en una vara moral para juzgar a los demás.

También resulta llamativo el uso de la palabra “gorila”. En la tradición política argentina, el término identifica al antiperonismo; no es simplemente un sinónimo de “persona que piensa distinto”. Y Sicilia parece ubicarse mucho más cerca de un progresismo liberal, cultural y de izquierda que del peronismo clásico. Puede reivindicar al peronismo, por supuesto, pero eso no convierte automáticamente sus posiciones en representativas de todo el peronismo.

Y hay una última paradoja que resulta imposible ignorar: mientras habla de “blancos con privilegios”, su propia vida familiar está atravesada por el acceso a círculos de poder. Su marido, Julián Leunda, ocupó cargos de enorme relevancia durante el gobierno de Alberto Fernández y fue jefe de asesores de la Presidencia. En 2022 presentó su renuncia luego de quedar mencionado en las conversaciones filtradas vinculadas al viaje a Lago Escondido y a las gestiones para contener mediáticamente el escándalo.

La cuestión no es atacar a Sicilia por su aspecto, su profesión o su matrimonio. La cuestión es otra: si se pretende hablar en nombre de los pobres, convendría abandonar la superioridad moral y discutir el problema de fondo. Porque defender a los jóvenes vulnerables no otorga patente de corso para descalificar a quienes piensan distinto. Y denunciar los privilegios ajenos mientras se disfruta de los propios puede terminar convirtiendo una causa legítima en una simple pose de superioridad.

 

Publicado el: 2026-09-09