La rusa Bregman. ¿Un fenómeno en crecimiento?

La rusa Bregman. ¿Un fenómeno en crecimiento?

La rusa Bregman. ¿Un fenómeno en crecimiento?
Por: Pablo López


Myriam Bregman hace casi una década dejó en ridículo al economista mediatico y ex diputado de Cambiemos, cuando en la red social X, en eso momento Twitter, le dijo “Te falta rock”.

Todo comenzó cuando Tetaz escribió en Twitter: "Pepsico demuestra que el sistema así no le sirve a nadie; empresa debe poder despedir y trabajador cobrar seguro de desempleo decente".

Bregman le respondió simplemente: "gente que no", en alusión a la canción de Todos los muertos.

Tetaz intentó ridiculizar a Bregman al responder: "Myriam, te quedó un tuit por la mitad. Qué decías?".

Y ahí vino la estocada final de la rusa.

Una reciente encuesta de Opina Argentina vuelve a ordenar el tablero político con números que invitan a leer más allá de la superficie: Axel Kicillof encabeza con 32%, seguido muy de cerca por el presidente Javier Milei con 31%, y en un tercer lugar aparece Myriam Bregman con 9%. Un dato que, aunque lejano en términos de competitividad electoral, no deja de ser significativo en el siempre estrecho margen de la izquierda argentina.

La pregunta que subyace es inevitable: ¿ese crecimiento responde a una expansión genuina de las ideas de izquierda o es, más bien, el resultado de un corrimiento interno dentro del universo opositor? El desplazamiento de Kicillof hacia posiciones más moderadas, sumado a un progresivo despegue de la figura de Cristina Fernández de Kirchner, parece abrir un espacio que antes contenía a sectores más ideologizados del kirchnerismo. Esos votantes que, en rigor, nunca se sintieron del todo identificados con la tradición peronista clásica, hoy podrían encontrar en Bregman una representación más coherente con sus convicciones.

Desde esta mirada, más que una “ola socialista”, lo que se percibe es un reacomodamiento dentro de la misma pecera. La izquierda crece, sí, pero lo hace pescando en aguas que históricamente nutrían a la versión más intensa del kirchnerismo. No es una expansión hacia nuevos sectores sociales, sino una migración interna dentro de un electorado politizado, urbano y crítico del sistema.

Ahora bien, ese 9% también plantea otro interrogante: ¿qué ocurre con esos votos en un escenario de polarización extrema? La experiencia reciente indica que, frente a una segunda vuelta con Milei en competencia, difícilmente ese caudal se traduzca en voto en blanco. Más bien lo contrario: todo sugiere que terminaría confluyendo detrás de una opción que represente un freno al proyecto libertario. En ese sentido, el llamado “voto útil” sigue operando como un ordenador silencioso del sistema político argentino.

En paralelo, hay otro fenómeno que merece atención: el ausentismo y el voto en blanco. A diferencia de otros momentos, todo indica que esta vez podrían impactar más en los sectores desencantados con el oficialismo que en la oposición. El hartazgo social, especialmente visible en el AMBA, no distingue únicamente entre ideologías, sino que empieza a expresarse como fatiga generalizada frente a la política y sus resultados.

 

Las ideas de Bregman

 

Para no ser su exegeta ni tratar de malinterpretarla, copiemos textuales sus propuestas

 

Reducción de la jornada laboral a 6 horas diarias.

Salarios y jubilaciones mínimos equiparados a la canasta familiar con actualización mensual.

Rechazo al FMI y cese del pago de la deuda.

Estatización de servicios públicos y recursos estratégicos bajo control social.

Equiparación salarial de funcionarios con trabajadores.

 

Seamos serios, este plan aparte es inservible en una economía capitalista integrada al mundo como la argentina y además imposible de aplicar. Las ideas de la izquierda argentina están más cerca de una estudiantina que de un proyecto de poder real, que para quienes nos criamos en un barrio o en el mundo del rock, la rusa nos puede caer bien para ir a un recital o tomar una cerveza a un bar, pero jamás le daríamos la presidencia de la Nación.

Desde ya que cada ciudadano puede votar al que sea y luego del experimento libertario puede pasar cualquier cosa, pero como insistimos siempre desde esta columna, nuestra dirigencia nos debe de una vez un proyecto de consenso, sustentable, que haga la Argentina grande otra vez en serio y que las próximas generaciones tengan un futuro digno.

 

 

 

 

Publicado el: 2026-04-13