La Pepona, el presidente y la Argentina Bizarra

La Pepona, el presidente y la Argentina Bizarra

La Pepona, el presidente y la Argentina Bizarra
Por: Pablo López


Cuando uno ve la foto que ilustra la nota, no sabe si reír o llorar. Un joven de 25 años, sin expertise de nada, empleado estatal de un gobierno que echó 70 mil empleados públicos acusados de ñoquis, festeja su cumpleaños con el presidente de la nación, vestido con mameluco de YPF. Ni a un guion de Pedro Saborido se le hubiese ocurrido.

Pero en una Argentina donde el poderoso asesor monotributista, Santiago Caputo, se viste para el tedeum de 25 de mayo, como un peaky blinders inglés y por otro lado se hacía llamar el mago del Kremilin, todo puede ser real. Como la interna que tiene con el sector de Martín Menem a quien acusó de tener una cuenta paralela llamada periodista Rufus.

Caputo estalló por la filtración de diálogos privados. En un tuit de marzo, la cuenta atribuida a Menem se hace eco de una noticia sobre la redacción de un nuevo Código penal impulsada por Mahiques e ironiza sobre el trabajo que había hecho la Secretaría de Legal y Técnica, que está al mando de María Ibarzábal y responde a Caputo. "Acá preocupado por el terrible enojo de SLYT que laburó al pedo 6 meses", chicaneó.

Santiago respondió desde su cuenta personal. "Increíble. Eso de los 6 meses de laburo se lo dije yo por teléfono a alguien de adentro. Nadie de afuera puede saber eso", escribió, sugiriendo que alguien importante le filtró ese dato a Menem.

Pero volviendo al festejo cumpleañero del empleado estatal Iñaki Gutiérrez, es triste que en una Argentina que se desintegra, el presidente viva en una nube de gases y se vista con un mameluco de la petrolera estatal, como si todavía fuera aquel cosplayer participando de fiestas de adultos que todavía no maduraron ni tuvieron un buen golpe de horno.

Inaki, quien ya cometió varios papelones, siempre vuelve al ruedo, últimamente estaba desaparecido tras el choque de su novia, Eugenia Rolón, contra un poste de luz en la Costa. En enero, la también empleada estatal, dio 1,89 en el control de alcoholemia en Mar de Ajó y el joven apodado “la pepona” tuvo que bajar el copete y llamarse a silencio tras el bochorno cometido por su prometida, ya que el incidente fue como a las 10 de la mañana, pero la chica aún no se había acostado, estaba amanecida.

Desde esta columna nos preguntamos qué sentirá aquel empleado estatal que fue echado por este gobierno a pesar de trabajar a diario, acusado de ñoqui, cuando escuchaba que el jefe de gabinete, en su viejo rol de vocero, lo denigraba en público y ahora ve como este se enriqueció con el Estado, o como Iñaki desayuna con el presidente, no cumple horarios y su trabajo en la nómina estatal es subir pavadas al tik tok presidencial. También que sentirá el que cumple 8 horas y cobra la miserable cifra de 600 mil pesos mientras la pepona seguramente quintuplique ese monto.

Aquel que medianamente llegue a fin de mes, seguramente tendrá argumentos para reírse de esta Argentina bizarra de Milei, el que no, tendrá rabia y querrá colgar al blondo desayunador del obelisco, vaya uno a saber, quizás sean ambas cosas, porque este país da para todo, para reír, pero también para llorar.

 

Publicado el: 2026-05-27