
Corría el año 2010, la presidenta era Cristina Fernández y su ministro del interior, aunque hoy parezca mentira, era Florencio Randazzo. Fue él quien impulsó el cambio de DNI, la modernización del mismo y un sistema de turnos ágil que terminaría con años de espera para renovarlo y recibirlo. Primero fue con la tradicional libretita como venía siendo, pero también se agregaba el DNI tarjeta que reemplazaba la famosa cedula que daba la policía federal. Al principio la tarjeta no servía para votar, pero después se modificó.
En 2015 asumió Mauricio Macri y el sistema siguió mejorando, más y mejores turnos, puestos móviles en shoppings y un servicio Premium que lo entregaba en el momento. La pandemia con el fallido Alberto Fernández hizo que por un tiempo no se gestionaran y se extendieran plazos de los que vencían, pero el sistema funcionaba igual de bien, la modernización del DNI llevaba más de una década como política pública que trascendía gobiernos.
Pero un día llego el presidente Milei, el topo que venía a destruir el estado desde adentro y parece que su cometido está siendo logrado. Emilio tiene 46 años y es vecino de Castelar, llevó en estos días a su hijo de 14 a renovar el DNI, la respuesta fue que tiene que esperar por lo menos 30 días, hábiles, mejor no hagamos la cuenta de cuanto es. Mientras estaban haciendo el tramite había gente reclamando que iban más de 2 meses esperando, obviamente el personal no sabía donde meterse, ellos simplemente ponen la cara por un estado ineficiente, no porque sean ñoquis, todo lo contario, sino porque tienen jefes que no sirven para nada.
Gastón, un desempleado residente en CABA que tuvo que “reventar” su autito para subsistir hasta conseguir trabajo, tenía que renovarlo para poder hacer la transferencia, acostumbrado al viejo modelo que venía desde 2010, pensó que era un pequeño trámite, sabía que hasta no hace tanto te daban turnos el mismo día en la sede Renaper de la Avenida Paseo Colón, para su sorpresa, no solo que no había, tenía que esperar y a pesar de que sacó entrega en el momento, el propio estado lo estafó y se lo entregó días después. Obviamente tuvo que endeudarse para pasar esos días de una película de terror, que es la odisea de conseguir un DNI.
Empleados del RENAPER que prefieren mantener el anonimato, consultados por el tema sostienen: “Yo ayer saque varios DNI de CABA que se tomaron el trámite en Diciembre y hoy los que hicieron a principios de Febrero, estamos atrasadísimos, pero faltan imprimir una banda ahora”-
Otro empleado le confiesa al Nacional: “En los años que llevo trabajando acá nunca vi algo así, encima que cobramos sueldos miserables, echaron un montón de compañeros, no hay insumos y prestamos un servicio que es vergonzoso, rompieron algo que funcionaba, que era un orgullo y que el ciudadano estaba contento”.
Otro va al grano: “Estas son las consecuencias de la motosierra en el Renaper”.
La gente que venía a desburocratizar, gestionar de manera eficiente los recursos públicos, lo único que han logrado en 2 años de gestión, es destruir una de las pocas políticas públicas eficientes que trascendieron la grieta, hoy sacar el DNI es una odisea, la odisea de los giles.