La doble vara y la hipocresía de la campaña anti-Argentina y contra Messi

La doble vara y la hipocresía de la campaña anti-Argentina y contra Messi

La doble vara y la hipocresía de la campaña anti-Argentina y contra Messi
Por: Pablo López


Los argentinos tenemos una historia de polarización que no es nueva, viene desde hace dos siglos y su punto más visible en ese entonces fue los unitarios contra los federales. En esta nueva versión que lleva 20 años entre kirchnerismo y anti, el mundial nos unió como en 2022 y salvo los fanáticos de siempre que tienden a sacar rédito de cualquier cosa, o meter en la grieta cualquier consenso, las grandes mayorías estuvieron pendientes de la gesta. Antes los fanatizados del mundillo K habían tratado a varios jugadores de desclasados e incluso habían dicho de todo sobre el máximo símbolo de esta selección, Lionel Messi. Todo por un saludo protocolar con Donald Trump en una visita de todo el plantel de su club, Inter Miami, por haber salido campeones de la liga de EEUU. En 2014 tras la medalla de plata en el mundial de Brasil, también en visita protocolar de la plantilla a Casa Rosada, saludó a Cristina Kirchner de la misma forma y con el mismo respeto.

Son los mismos que giraron en su discurso cuando el capitán argentino le dedicó la victoria a Inglaterra a la gente que le pasa mal y no tiene trabajo y el plantel exhibió la bandera: “Las Malvinas son argentinas”. Por el lado libertario, intentaron ocultar las declaraciones de Messi con un recorte malicioso y después con la declaración completa viralizada, intentaron justificar que en 2 años no pueden arreglar el desastre heredado, omitiendo que están desarreglando más de lo que arreglan.

Pero mientras en Argentina perseguíamos ese sueño, vibrábamos con las remontadas épicas de la scaloneta, en gran parte del mundo se estaba montando una campaña de odio hacia la Argentina, inédita.

Analistas señalan que gran parte del "odio prefabricado" es incentivado por el mismo algoritmo de plataformas como X, Instagram o TikTok, que recompensa las polémicas con altos niveles de engagement y monetización, además de beneficiar indirectamente a casas de apuestas.

Investigaciones demuestran que las críticas generalizadas (acusaciones de fraude, favoritismo de la FIFA o de racismo) provienen de comunidades unidas por el rechazo deportivo hacia Argentina y Lionel Messi, más que por fallos arbitrales reales.

En diversas plataformas, cuentas masivas instalan la idea de que la Selección es tramposa o que el país es exclusivamente racista, exagerando o descontextualizando incidentes y utilizando al país como un "villano" para explotar la rivalidad y generar tráfico digital.

Muchas cuentas de X e Instagram dedicadas a instalar narrativas de odio u "operaciones" contra Argentina están patrocinadas o vinculadas a enlaces de afiliados de plataformas de juego. Esto se da porque la polémica deportiva artificial genera millones de interacciones. Las casas de apuestas utilizan ese alcance masivo para insertar su publicidad en momentos de alta tensión emocional.

Desde ya que esto no es casualidad, el odio y la indignación hacia la Selección funcionan como combustible para que los usuarios de otros países realicen apuestas por motivos puramente emocionales, lo cual maximiza el volumen de dinero que mueven estas plataformas.

Lo peligroso es que las campañas de odio pueden terminar en violencia física donde personas pueden quedar mal heridas o directamente perder la vida. Por ejemplo un hincha argentino fue agredido a golpes por un grupo de españoles en el metro de Madrid. El violento episodio ocurrió en la estación de Sol durante los festejos posteriores a la final del Mundial 2026, en la que España venció a Argentina. El ataque quedó registrado en videos que se viralizaron rápidamente en las redes sociales. En las imágenes se observa cómo varias personas rodean y golpean al joven, quien vestía la camiseta de la Selección argentina, hasta que otros pasajeros intervienen para separarlos.

Algunos dicen que Argentina debería revisar sus valores y la forma de actuar de su selección, poniendo en posición de victimario ajusticiado, bajo un análisis pobre y berreta, omitiendo la campaña a nivel mundial que debimos soportar durante toda la copa del mundo, donde se exacerbó el odio desmedido contra la camiseta, el país y Messi.

Quizás esto último sea lo más tragicómico, Messi con sus 39 años mostró un nivel superlativo y tiene que andar explicando que a él no lo ayudó nadie, sigue siendo ese chico que quiere jugar al fútbol y ganar, el que llegó a Cataluña con 13 años, que se inyectaba solito y lejos de su mamá, aquel que brilló en el primer nivel 2 décadas y se mantuvo en la cima mundial, sin perder su esencia, ni siquiera perdió el acento rosarino.

La doble vara se vio también a la hora de la premiación, en 2022, los franceses tras recibir su medalla de plata se fueron al vestuario y nadie en el mundo dijo que era una falta de respeto, ahora los argentinos fueron a recibir el aliento de su gente en el momento más difícil y resulta que son unos maleducados.

 

Las calumnias y la doble vara del racismo

 

Las acusaciones externas de "país racista" acentuadas tras el Mundial 2026, además de estar llenas de ignorancia y desconocimiento, son parte de la campaña de aquellos que ni siquiera tienen moral para acusar a nadie.

Suelen basarse en la falta de representación afrodescendiente en la Selección argentina, asumiendo erróneamente una discriminación sistemática. Sin embargo, la historia legal del país demuestra que Argentina implementó medidas abolicionistas muy tempranas en comparación con Europa y Estados Unidos. Por empezar nuestra nación jamás cazó seres humanos en Africa para traerlos como esclavos a América, nunca tuvo colonias en dicho continente, ni nunca explotó y saqueó sus recursos naturales.

En 1813 se decretó que todos los hijos de mujeres esclavas nacían libres, iniciando un proceso de abolición gradual único para la época. Recordemos que en el principal país del mundo, Estados Unidos, tenían leyes segregacionistas hasta hace menos de 70 años. La disminución de la población afroargentina responde a procesos históricos de mestizaje, las guerras de independencia donde formaron parte del ejército y las epidemias de fiebre amarilla, no a una segregación institucional moderna.

Cuando veíamos los equipos europeos, con afrodescendientes en el campo de juego, no veíamos a gente de la misma raza en las tribunas, basta recordar que el padre de Lamine Yamal juntaba cartones, según el mismo dijo, lo cual que sería de este pibe sino jugaba al fútbol. Basta ver las revueltas en Francia o las acusaciones de racismo que hay en Europa, es un problema que tienen ellos, cuando veamos afros en buenos trabajos, viviendo en barrios privilegiados u ocupando puestos en grandes empresas, ahí podemos tomar como validas las acusaciones, mientras solo los veamos en el campo de juego como futbolistas y no en las gradas, sabremos que la integración es solo en el fútbol. Lo mismo va para los países árabes del norte africano que siempre fueron tratados de “moros” por los españoles y que Francia sometió a Argelia como su colonia desde 1830 hasta 1962 y que mató entre 500mil y un millón de argelinos cuando estos tuvieron la ocurrencia de querer independizarse y empezaron la guerra de liberación.

Capítulo aparte para el resto de América Latina, ningún país puede acusar de racista a la Argentina, solo basta ver la gran segregación que sufren a diario los afrodescendientes para que puedan acusar a la Argentina de algo.

 

Ahora somos los muertos de hambre

 

Entre los comentarios de redes sociales podíamos leer a españoles tratando a los argentinos de “muertos de hambre”, esta grieta estúpida obvia una historia conjunta que lleva siglos, pero que marcó gran parte del último siglo y medio. Argentina es el país en el mundo que más españoles recibió, más de 2millones entre 1876 y 1950, además de ser en la actualidad el que más ciudadanos tiene viviendo fuera de la península ibérica.

El tema en si es muy sensible, tras la Segunda Guerra Mundial, España atravesó los "años del hambre" (1939-1952), una devastadora hambruna provocada por las ruinas de su Guerra Civil, malas cosechas y el bloqueo diplomático y comercial impuesto por las Naciones Unidas debido a la simpatía del dictador Francisco Franco hacia las potencias del Eje. El país quedó excluido del Plan Marshall y al borde de la inanición colectiva.

En ese contexto de aislamiento absoluto, el gobierno de Juan Domingo Perón fue el único que rompió el bloqueo internacional para socorrer al pueblo español mediante una serie de acuerdos de enorme impacto humanitario y geopolítico.

Barcos argentinos repletos de comida inundaron los puertos españoles. Argentina envió más de 400.000 toneladas de trigo, 120.000 toneladas de maíz, decenas de miles de toneladas de carne congelada, legumbres, aceites y leche en polvo.

 

Conclusión final

 

Argentina no es país perfecto, ni mucho menos, es desigual, la justicia solo es para los poderosos y tiene una grieta interna como comentamos al principio, pero para poder criticarla desde afuera, creyéndose moralmente superiores por ser europeos, es de una hipocresía e ignorancia total de como somos los argentinos, quienes tienen la suerte de conocernos y tratarnos, se van fascinados de esta tierra, porque podemos tener miles de defectos, pero debe haber pocos lugares tan hospitalarios y menos racistas que esta tierra.

 

 

Publicado el: 2026-07-22