Kicillof se muestra en Nueva York como alternativa a Milei

Kicillof se muestra en Nueva York como alternativa a Milei

Kicillof se muestra en Nueva York como alternativa a Milei


El gobernador bonaerense compartió un desayuno con el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, y el presidente español Pedro Sánchez, en una agenda paralela a la de Javier Milei en la ONU. Cuestionó el rumbo económico del Gobierno y habló de soberanía, justicia social y un nuevo orden mundial. En paralelo, se reunió con fondos de inversión y grandes empresas. La presencia de José Luis Manzano en uno de esos encuentros sorprendió al mundo político y empresario.

Axel Kicillof eligió Nueva York para desplegar una agenda internacional que combina dos dimensiones que hasta hace poco parecían difíciles de conciliar: por un lado, un discurso político fuertemente crítico de Javier Milei y alineado con dirigentes progresistas; por el otro, reuniones con fondos de inversión, grandes empresas y empresarios con intereses concretos en la Argentina.

La coincidencia no es casual. Mientras el Presidente se encuentra en la misma ciudad para participar de la Asamblea General de las Naciones Unidas, el gobernador bonaerense construye una agenda propia y busca instalarse como una alternativa política con proyección nacional hacia 2027.

El punto más político de la gira fue el desayuno realizado este miércoles en Gracie Mansion, la residencia oficial del alcalde neoyorquino Zohran Mamdani. Del encuentro participaron también el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez; el presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa; y la primera ministra de Barbados, Mia Mottley, además de representantes de otros países que se encuentran en Nueva York por la Asamblea General de la ONU.

En ese contexto, Kicillof aprovechó para cuestionar frontalmente el relato económico del Gobierno argentino.

“Quiero aprovechar esta reunión para referirme a la propaganda que ha intentado instalar en el mundo sobre que hay un ‘milagro económico’ en la Argentina. No solo no hay un milagro, sino que estamos sufriendo una verdadera catástrofe: se han perdido miles de empleos, cierran empresas todos los días, caen los salarios y empeora día a día la calidad de vida de nuestro pueblo”.

El gobernador volvió así sobre uno de los principales ejes de su discurso nacional: disputar la interpretación sobre los resultados del programa económico de Milei y plantear que detrás de los indicadores macroeconómicos existe una realidad social y productiva diferente.

Pero Kicillof no se limitó a cuestionar al Gobierno argentino. También intentó presentar una visión alternativa sobre la inserción internacional del país.

“Estamos atestiguando un cambio en el orden mundial y una profunda revolución tecnológica. Con todas sus capacidades científicas e industriales, la Argentina tiene muchas oportunidades en este nuevo contexto, pero Milei las está desperdiciando por llevar adelante un plan de subordinación a las grandes potencias”.

La definición sintetiza buena parte de la estrategia internacional que el gobernador viene desplegando: reivindicar una mayor autonomía en la política exterior, poner el foco en el desarrollo productivo y reclamar una inserción internacional que, según su planteo, no se limite a atraer inversiones sino que permita desarrollar capacidades industriales y tecnológicas propias.

En esa línea, Kicillof planteó ante los dirigentes internacionales una idea que apunta directamente al debate sobre el futuro del sistema internacional:

“El nuevo orden mundial no está escrito. Esta reunión tiene ese objetivo: pensar desde nuestros pueblos, en conjunto, un orden mundial que reconozca la justicia social, la soberanía de los países y una mayor igualdad”.

 

 

Una agenda progresista frente a la de Milei

La fotografía con Mamdani y Sánchez tiene además un fuerte contenido político.

El alcalde de Nueva York se convirtió desde su llegada al gobierno de la ciudad en una de las figuras más visibles del ala progresista estadounidense. El encuentro con Kicillof le permite al gobernador mostrarse asociado a un espacio político internacional diferente al que Milei busca construir alrededor de Donald Trump y otros referentes conservadores.

La escena adquiere todavía más relevancia porque ambos argentinos se encuentran simultáneamente en Nueva York, aunque con agendas independientes: Milei concentra su actividad en la ONU y en encuentros vinculados con la administración Trump, mientras Kicillof desarrolla reuniones políticas, académicas, empresariales y financieras por fuera de la agenda presidencial.

La disputa, por lo tanto, no se limita al territorio argentino. También empieza a trasladarse al terreno de las relaciones internacionales y de los modelos de inserción del país en el mundo.

 

Pero antes de hablar de política, Kicillof habló con los inversores

 

La otra parte de la gira resulta particularmente significativa.

Antes del desayuno con Mamdani, Kicillof mantuvo reuniones con representantes de fondos de inversión y con más de veinte grandes empresas con presencia o intereses en la Argentina y en la provincia de Buenos Aires.

Entre las compañías mencionadas aparecen Microsoft, Google, Mastercard, MetLife y Dreyfus, además de representantes de fondos como Vanguard, Eaton Vance y GoldenTree.

El gobernador aprovechó esos encuentros para transmitir su visión sobre el desarrollo productivo y cuestionar el modelo económico nacional.

En relación con el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), sostuvo que la Argentina necesita una política industrial que no privilegie exclusivamente a determinados sectores.

“Necesitamos una política industrial que no pondere un sector sobre otro, sino que abarque a grandes y pequeñas empresas que generen empleo de calidad y que contemplen el cuidado del ambiente y nuestros recursos naturales”.

El planteo muestra una de las tensiones que Kicillof intenta resolver en su construcción nacional: mostrarse como una alternativa al modelo libertario sin aparecer cerrado a la inversión privada o al vínculo con los mercados internacionales.

De hecho, una parte importante de la agenda neoyorquina estuvo dedicada precisamente a construir ese vínculo. En el encuentro con los fondos de inversión se abordó la situación de la deuda bonaerense y el cumplimiento de los compromisos asumidos tras la reestructuración.

 

La foto que nadie esperaba: José Luis Manzano

 

En medio de esa agenda apareció un actor que generó particular interés: José Luis Manzano.

El empresario mendocino se sumó al encuentro de Kicillof con representantes de grandes empresas y fondos de inversión. Su presencia llamó la atención porque Manzano mantiene vínculos fluidos con distintos sectores del poder económico y político y, durante el gobierno de Milei, protagonizó una importante expansión de sus negocios.

Según reconstruyó La Política Online y replicaron otros medios, Manzano participó de la reunión empresarial en Nueva York y apareció en las imágenes difundidas por la comitiva bonaerense junto a Kicillof, Carlos Bianco y Pablo López.

La foto adquiere una dimensión adicional por el momento político.

Manzano viene de quedarse con Metrogas junto con sus socios y en los últimos meses amplió su presencia en el sector energético. Su grupo también participó de operaciones vinculadas con la refinería de Dock Sud y la red de estaciones Shell, mientras que el empresario integra además el grupo que adquirió Telefe.

Su cercanía con sectores del Gobierno libertario también había sido señalada en distintas publicaciones periodísticas. Precisamente por eso, su aparición junto a Kicillof fue interpretada en círculos políticos y empresariales como una señal que excede la simple coincidencia en una reunión de negocios.

No necesariamente implica un alineamiento político. Pero sí deja una lectura interesante: mientras Kicillof busca posicionarse como alternativa a Milei, también procura construir canales de diálogo con sectores empresarios que tienen intereses concretos en la Argentina, incluso con aquellos que han tenido buena relación con el actual oficialismo.

 

La paradoja de la gira

 

La gira neoyorquina deja, entonces, una imagen bastante más compleja que la de un simple viaje de confrontación con Milei.

Kicillof cuestionó duramente al Gobierno, habló de una “catástrofe” económica y denunció una supuesta subordinación a las grandes potencias. Pero, al mismo tiempo, se sentó con fondos de inversión, empresarios tecnológicos, compañías energéticas y representantes de grandes multinacionales.

La contradicción puede ser leída de dos maneras.

Para sus adversarios, podría ser una muestra de las dificultades para compatibilizar un discurso de confrontación con el capital financiero y una agenda destinada a generar confianza en inversores.

Para el gobernador, en cambio, el mensaje parece ser otro: es posible cuestionar el modelo económico de Milei y, al mismo tiempo, ofrecer previsibilidad, diálogo y oportunidades de inversión.

El dato político es que Kicillof parece estar intentando construir precisamente esa combinación.

 

Nueva York como escenario del 2027

 

La gira llega apenas unos días después de que Kicillof profundizara públicamente su construcción política nacional y planteara que trabaja para competir contra Milei en 2027.

Por eso, las reuniones en Nueva York adquieren una dimensión que supera la agenda institucional de un gobernador.

Kicillof busca mostrarse como un dirigente con interlocución internacional, capacidad de diálogo con empresarios y fondos de inversión y, simultáneamente, con vínculos con el progresismo internacional.

La escena con Mamdani y Sánchez le permite exhibir una identidad política claramente diferenciada de la del Presidente. Las reuniones con inversores y empresarios, en cambio, apuntan a responder una pregunta que inevitablemente aparecerá si su candidatura nacional avanza: qué relación tendría un eventual gobierno de Kicillof con los mercados, las inversiones y el sector privado.

En ese sentido, quizás la imagen más significativa de la gira no sea solamente la del gobernador junto a Mamdani o Pedro Sánchez.

También lo sea la de Kicillof junto a José Luis Manzano.

Porque mientras el gobernador habla de soberanía, justicia social y un nuevo orden mundial, una parte del empresariado argentino ya parece estar mirando el escenario de 2027 y procurando mantener abiertas todas las puertas.

Y en política argentina, una foto en Nueva York puede decir tanto como un discurso.

Publicado el: 2026-09-23