
Las últimas encuestas muestran al gobernador bonaerense como uno de los principales competidores del Presidente rumbo a 2027. En el distrito electoral más importante del país, Kicillof conserva una ventaja en imagen positiva, mientras el oficialismo enfrenta señales de desgaste.
La disputa política entre Axel Kicillof y Javier Milei comienza a perfilarse como uno de los ejes centrales de la carrera hacia 2027. La provincia de Buenos Aires, por su peso electoral y su importancia estratégica, aparece como el principal escenario de una confrontación que excede los límites del territorio bonaerense.
Un relevamiento de CB Global Data, difundido por Clarín en septiembre, mostró que Kicillof alcanzó un 43,4% de imagen positiva en la Provincia, frente al 34,5% del Presidente. La diferencia de 8,9 puntos constituye una ventaja para el gobernador en un distrito que concentra cerca del 40% del electorado nacional.
El resultado adquiere mayor relevancia al observar la evolución nacional de ambos dirigentes. En junio, Milei superaba a Kicillof en imagen positiva en 16 de las 24 jurisdicciones del país. En septiembre, esa diferencia se redujo a 13 provincias contra 11, una señal de mayor paridad territorial.
Para Kicillof, los números bonaerenses representan un activo político importante en su proyección nacional. El mandatario provincial busca consolidarse como una de las principales referencias opositoras, en un escenario atravesado por las dificultades económicas, el debate sobre el rumbo del Gobierno y las tensiones internas del peronismo.
Para Milei, en cambio, la Provincia constituye un desafío decisivo. Aunque mantiene una presencia competitiva en diferentes regiones del país, la distancia con el gobernador en el principal distrito electoral obliga al oficialismo a fortalecer su posicionamiento territorial.
La disputa no se limita a la imagen personal. También involucra la evaluación de las gestiones, las expectativas económicas y la capacidad de cada espacio para construir una propuesta electoral que trascienda a su núcleo de votantes.
Los resultados favorables a Kicillof en territorio bonaerense no garantizan una victoria electoral ni resuelven la interna del peronismo. La imagen positiva constituye un indicador relevante, pero no equivale a intención de voto y puede modificarse a medida que se acerquen las elecciones.
El desafío del gobernador será transformar ese diferencial en respaldo político concreto, ordenar a los distintos sectores del peronismo y presentar una alternativa nacional competitiva. Milei, por su parte, deberá sostener su base electoral y recuperar terreno en una provincia donde el oficialismo enfrenta a un adversario con conocimiento territorial y estructura política.
Con 2027 cada vez más presente en la agenda, la Provincia se encamina a ser mucho más que un bastión electoral: será el terreno donde se mida buena parte de la capacidad del peronismo para reconstruirse y del Gobierno nacional para sostener su proyecto político.