Kicillof pone pausa en la interna y sorprende con reunión con Massa y Máximo

Kicillof pone pausa en la interna y sorprende con reunión con Massa y Máximo

Kicillof pone pausa en la interna y sorprende con reunión con Massa y Máximo
Por: Pablo López


Hay fotos que dicen más que mil discursos. Y la que protagonizaron Axel Kicillof, Sergio Massa y Máximo Kirchner es una de ellas.

Después de meses de cruces, reproches, operaciones y una interna que parecía haber convertido al peronismo en un archipiélago de pequeñas islas, los tres dirigentes volvieron a compartir una mesa. El encuentro, que se extendió durante varias horas y reunió además a gobernadores y jefes parlamentarios, tuvo como objetivo formal discutir la estrategia frente a las PASO, pero su verdadero significado es bastante más importante: por unas horas, Kicillof decidió poner la interna en pausa.

No es poca cosa.

Durante los últimos meses, la relación entre el gobernador bonaerense y el kirchnerismo de Máximo Kirchner estuvo marcada por una disputa que excede largamente las diferencias personales. Lo que está en discusión es quién conduce, qué peronismo se construye después de la derrota de 2023 y, fundamentalmente, quién tendrá la lapicera para definir la estrategia electoral de 2027.

Kicillof viene construyendo su propio espacio, el Movimiento Derecho al Futuro, con una mirada que pretende trascender al kirchnerismo tradicional. Máximo, en cambio, conserva el control del PJ bonaerense y buena parte de la estructura política que responde a Cristina Kirchner.

Y en el medio aparece Sergio Massa, que nunca dejó de imaginarse como una pieza central del futuro del peronismo.

La política también es saber cuándo frenar

El dato más interesante de la reunión no es que los tres hayan encontrado una solución definitiva a sus diferencias. Es exactamente lo contrario.

No resolvieron la interna: decidieron congelarla.

Y eso, en política, puede ser una decisión mucho más inteligente que pretender resolverla de una vez.

Porque mientras el peronismo se pelea por su conducción, La Libertad Avanza empieza a explorar acuerdos con el PRO. Cristian Ritondo y Fernando De Andreis se sentaron con representantes del Gobierno para avanzar en una posible coordinación política y electoral de cara a 2027.

El escenario comienza a ordenarse en torno a dos grandes polos. Por un lado, el oficialismo buscando ampliar su espacio hacia el PRO. Por el otro, una oposición peronista que todavía no logró resolver quién conduce ni cuál es su proyecto.

Kicillof parece haber entendido que seguir profundizando la pelea interna puede terminar siendo funcional a Milei.

Por eso la reunión tiene una lectura estratégica: antes de discutir quién será el candidato, hay que evitar que el peronismo llegue a la elección partido en tres o cuatro pedazos.

Las PASO como excusa y como herramienta

La defensa de las PASO fue el punto concreto que permitió reunirlos.

El peronismo acordó sostener las primarias como herramienta para dirimir las diferencias internas y evitar que la selección de candidaturas quede encerrada en una negociación entre dirigentes.

Pero las PASO son mucho más que una discusión reglamentaria.

Para Kicillof pueden ser la posibilidad de competir en igualdad de condiciones por el liderazgo del peronismo. Para Massa representan una herramienta para volver a jugar en un escenario nacional. Para Máximo, una forma de conservar la unidad del espacio sin resignar la identidad del kirchnerismo.

Es decir: los tres pueden defender las PASO por razones completamente diferentes.

Y ahí aparece la verdadera habilidad política de la reunión.

No hace falta que estén de acuerdo en todo. Hace falta que encuentren algunos puntos mínimos sobre los cuales puedan caminar juntos.

Kicillof entendió algo que el peronismo viene demorando

El gobernador bonaerense tiene un problema que no puede resolver solamente desde La Plata.

Puede construir poder territorial, puede conservar la Provincia, puede sumar intendentes y puede ampliar su armado. Pero si quiere convertirse en una alternativa presidencial necesita algo más: un peronismo competitivo a nivel nacional.

Y para eso necesita, incluso contra su propia voluntad, hablar con Máximo y con Massa.

La paradoja es evidente.

Kicillof necesita diferenciarse del kirchnerismo para crecer, pero al mismo tiempo necesita que el kirchnerismo no rompa el espacio que pretende conducir.

Massa, por su parte, puede aportar experiencia electoral y capacidad de diálogo con sectores que no necesariamente se sienten representados por La Cámpora.

Máximo aporta estructura, identidad y una parte importante del electorado peronista.

Ninguno alcanza por sí solo.

La gran pregunta sigue siendo Cristina

Y hay una cuestión que sobrevuela toda la escena: Cristina Kirchner.

La reunión entre Kicillof, Massa y Máximo no significa que el kirchnerismo haya dejado de tener a Cristina como referencia. Tampoco significa que Máximo haya abandonado su posición dentro de la interna.

Pero sí muestra algo: el peronismo empieza a asumir que no puede esperar indefinidamente una orden desde arriba para resolver su futuro.

Cristina continúa siendo una figura central, pero la discusión sobre quién encabezará el proceso político después de ella ya está instalada.

Y ahí Kicillof aparece como el dirigente con mayores posibilidades de disputar ese lugar.

Por eso cada encuentro entre el gobernador y Máximo tiene una lectura adicional. No se trata simplemente de dos dirigentes que se reúnen: se trata de dos sectores que representan proyectos diferentes dentro del mismo movimiento y que, sin embargo, necesitan evitar una ruptura.

Una pausa, no una reconciliación

Sería ingenuo interpretar la foto como el nacimiento de una nueva unidad peronista.

No hay que confundirse.

Las diferencias siguen ahí. La disputa por la conducción sigue ahí. La discusión sobre Cristina, el armado bonaerense, las candidaturas y el liderazgo nacional seguirá generando tensión.

Pero hay algo que cambió.

Kicillof decidió que la pelea interna no puede ser el único mensaje que el peronismo le ofrezca a la sociedad.

La política argentina está entrando prematuramente en modo 2027. Milei busca consolidar su proyecto, el PRO analiza cómo sobrevivir y eventualmente integrarse a una nueva coalición y el peronismo necesita reconstruirse después de una derrota que todavía no terminó de procesar.

En ese tablero, continuar disparándose entre propios puede ser un lujo que el peronismo ya no puede permitirse.

La reunión de Kicillof, Massa y Máximo no resuelve el problema. Apenas abre una tregua.

Pero quizás esa sea precisamente la noticia.

El peronismo no encontró todavía un nuevo liderazgo, ni una nueva identidad, ni siquiera un candidato. Por primera vez en mucho tiempo, al menos sus principales dirigentes parecen haber entendido que si quieren volver a ser competitivos primero tienen que dejar de pelearse entre ellos.

Y para Kicillof, poner la interna en pausa puede ser el primer paso para empezar a jugar, definitivamente, el partido de 2027.

Publicado el: 2026-08-13