Karina Milei quiere la reforma electoral y salvar a Adorni

Karina Milei quiere la reforma electoral y salvar a Adorni

Karina Milei quiere la reforma electoral y salvar a Adorni
Por: José María Fernández


Mientras la crisis política alrededor de Manuel Adorni sigue creciendo, el Gobierno decidió postergar la búsqueda de apoyos para proyectos legislativos clave y concentrar sus esfuerzos en una negociación que tiene dos objetivos: sostener al jefe de Gabinete y garantizar la aprobación de la reforma electoral que obsesiona a Karina Milei. Según trascendió en las últimas horas, la polémica por el patrimonio y las declaraciones de Adorni terminó alterando toda la agenda parlamentaria del oficialismo, que teme perder aliados justo cuando necesita votos para avanzar con sus cambios políticos.

La pregunta es por qué un gobierno que se presenta como revolucionario, que dice no negociar principios y que prometió terminar con la vieja política, está dispuesto a inmolar buena parte de su agenda para proteger a un funcionario cuestionado. La respuesta quizás no esté en Adorni sino en Karina Milei.

La secretaria general de la Presidencia sabe que las próximas elecciones pueden ser mucho más difíciles de lo que indican las encuestas. Por eso la eliminación de las PASO se volvió una prioridad estratégica. No se trata solamente de ahorrar dinero, como repiten los voceros oficiales. Se trata de evitar que la oposición encuentre mecanismos para ordenarse.

Si las PASO continúan, el peronismo podría tener una gran interna nacional que le permita movilizar militancia, discutir liderazgos y llegar más fortalecido a la elección general. Lo mismo podría ocurrir con sectores del PRO, donde las diferencias con La Libertad Avanza son cada vez más evidentes. Incluso dirigentes radicales y fuerzas provinciales podrían utilizar una primaria para construir una alternativa competitiva frente al oficialismo.

Karina Milei parece haber entendido algo que muchos libertarios prefieren ignorar: las PASO funcionan muchas veces como una enorme encuesta nacional que ordena la oferta política. Quien gana una primaria suele llegar fortalecido a la elección general y quien pierde muchas veces termina acompañando al ganador. Es una especie de primera vuelta anticipada que reduce la dispersión y empuja a la polarización.

Y justamente eso es lo que el oficialismo quiere evitar.

La estrategia libertaria desde 2024 consistió en fragmentar a la oposición. Captar dirigentes del PRO por un lado, seducir gobernadores por otro, promover armados locales paralelos y alentar la aparición de sellos menores que le resten votos a sus adversarios. La lógica es simple: dividir para reinar.

Sin PASO, el peronismo podría llegar dividido. El PRO podría presentar más de una alternativa. Los radicales podrían jugar por afuera. Los partidos provinciales podrían negociar por separado. Y cada punto que se fuga de esas fuerzas termina beneficiando a La Libertad Avanza.

Con PASO, en cambio, el escenario cambia radicalmente. La oposición tiene una instancia institucional para resolver sus diferencias antes de la elección general. Los liderazgos se legitiman en las urnas y los votantes reciben una señal clara sobre quién tiene más posibilidades de competir por el poder.

Por eso la reforma electoral es mucho más importante para Karina Milei que cualquier discusión sobre transparencia o modernización política. Es una herramienta para moldear el terreno de juego antes de que empiece el partido.

En ese contexto aparece el caso Adorni. El escándalo alrededor de su patrimonio ya no es solamente un problema ético o judicial. Se convirtió en una amenaza política para los planes electorales del oficialismo. El PRO, la UCR y otros aliados comenzaron a mostrar incomodidad y algunos sectores incluso impulsan mecanismos para interpelarlo o pedir explicaciones públicas.

La Casa Rosada entiende que una ruptura con esos bloques podría hacer naufragar la reforma electoral. Y si la reforma electoral fracasa, también se complica la estrategia de Karina Milei para 2027.

Por eso Adorni sigue en pie. No porque sea indispensable para la gestión. No porque sea irreemplazable. Sino porque detrás de su supervivencia política hay algo mucho más importante para el oficialismo: la posibilidad de rediseñar las reglas electorales antes de que una oposición dispersa descubra que unida puede ser competitiva.

En definitiva, el Gobierno parece haber llegado a una conclusión. Adorni es un costo político que está dispuesto a pagar. Las PASO, en cambio, son un riesgo político que no está dispuesto a correr.

Publicado el: 2026-06-16