Karina Milei le pone un freno a los Caputo y vuelve a concentrar el poder político de La Libertad A

Karina Milei le pone un freno a los Caputo y vuelve a concentrar el poder político de La Libertad Avanza

Karina Milei le pone un freno a los Caputo y vuelve a concentrar el poder político de La Libertad Avanza
Por: José María Fernández


La interna dentro del Gobierno de Javier Milei vuelve a mostrar que, detrás de la aparente homogeneidad del oficialismo, conviven dos estrategias diferentes sobre cómo construir poder.

De un lado aparecen Luis “Toto” Caputo y Santiago Caputo, partidarios de acelerar los acuerdos políticos con gobernadores y dirigentes de otros espacios para consolidar al Gobierno y preparar el terreno electoral de 2027.

Del otro, Karina Milei vuelve a imponer su criterio: no apurarse, no regalar lugares y esperar hasta 2027 para cerrar los grandes acuerdos electorales.

La disputa no es menor. En el fondo, se discute quién conduce la construcción política de La Libertad Avanza y, sobre todo, qué modelo de poder pretende desplegar el oficialismo después de las elecciones legislativas de 2025.

Según la información publicada este martes por Clarín, Karina Milei pretende repetir la estrategia utilizada durante las legislativas del año pasado y evitar que los acuerdos con gobernadores o dirigentes del PRO se transformen en una cesión anticipada de poder.

Dos estrategias para un mismo gobierno

El sector de los Caputo parte de un diagnóstico diferente.

La preocupación pasa por consolidar cuanto antes una red política que permita al Gobierno garantizar gobernabilidad, conseguir respaldo legislativo y reducir la incertidumbre que todavía existe alrededor de la economía y del escenario electoral.

Para ese sector, el regreso del kirchnerismo al poder sigue siendo una amenaza suficiente como para justificar una política de acuerdos más amplia. La lógica es sencilla: si La Libertad Avanza consigue ordenar detrás suyo a gobernadores y sectores del PRO, puede construir una mayoría política que acompañe la segunda etapa de la administración Milei.

El problema es que esa estrategia choca con la lógica de Karina.

La secretaria general de la Presidencia entiende que La Libertad Avanza todavía tiene capacidad para crecer por sí misma y que cualquier acuerdo prematuro puede terminar fortaleciendo a dirigentes que mañana podrían convertirse en competidores internos.

La experiencia de 2025 funciona como antecedente. La estrategia libertaria consistió en avanzar con acuerdos puntuales, pero preservar el control de las candidaturas y evitar una alianza demasiado amplia que obligara al oficialismo a compartir el protagonismo.

Karina quiere repetir esa fórmula.

 

El poder, antes que las alianzas

 

La discusión también tiene una dimensión personal.

Desde el comienzo del gobierno, Karina Milei construyó un esquema de poder alrededor de una premisa: el partido es de Javier Milei y las decisiones políticas centrales pasan por ella.

En ese esquema, Santiago Caputo aparece como uno de los principales estrategas del Presidente, mientras Luis Caputo representa uno de los pilares económicos de la administración.

Los dos Caputo tienen peso propio, pero ninguno controla la estructura partidaria que Karina construyó alrededor de La Libertad Avanza.

Y allí aparece el verdadero límite.

Karina no parece dispuesta a que la necesidad de conseguir acuerdos parlamentarios o electorales termine desplazando el armado propio que viene construyendo desde hace meses.

La tensión ya se había manifestado en diferentes episodios de la gestión y volvió a quedar expuesta en las últimas semanas. El conflicto entre el sector de Karina y el de Santiago Caputo dejó de ser solamente una disputa por nombres o cargos: empieza a convertirse en una discusión sobre qué modelo de oficialismo sobrevivirá después de Milei.

 

El caso Macri, la prueba de fuego

 

Uno de los puntos más sensibles de la discusión es Mauricio Macri y el PRO.

Para el sector que busca ampliar la base política del Gobierno, un acercamiento más profundo con dirigentes del macrismo puede ser conveniente para garantizar gobernabilidad y evitar que los distintos sectores opositores no peronistas terminen fragmentándose.

Pero para Karina Milei el problema es otro: una alianza demasiado temprana podría darle al PRO un poder de negociación que La Libertad Avanza todavía no quiere conceder.

La hermana del Presidente parece preferir que cada dirigente llegue a la mesa de negociación con el mayor nivel de necesidad posible.

Primero, fortalecer a Milei.

Después, negociar.

No al revés.

 

La economía también juega

 

La disputa política tampoco puede separarse del escenario económico.

Los Caputo creen que la estabilidad económica necesita una traducción política. En otras palabras, que los mercados y los inversores necesitan observar un Gobierno con capacidad de construir mayorías y garantizar continuidad más allá de las próximas elecciones.

Ese razonamiento explica la presión por avanzar con gobernadores y sectores que pueden aportar estructura territorial.

Pero Karina parece tener otra lectura: si la economía mejora y Milei conserva competitividad electoral, el poder de negociación de La Libertad Avanza será mucho mayor dentro de un año que ahora.

Por eso el freno.

No se trata necesariamente de rechazar los acuerdos, sino de evitar hacerlos demasiado pronto.

 

La pelea que nadie quiere mostrar

 

El problema para el Gobierno es que esta discusión ocurre mientras necesita mostrar exactamente lo contrario: cohesión.

Después de algunos tropiezos legislativos, la Casa Rosada volvió a activar su mesa política para ordenar la estrategia parlamentaria y buscar consensos alrededor de los proyectos prioritarios.

Pero una cosa es negociar una ley y otra muy diferente es negociar el futuro político de La Libertad Avanza.

En esa segunda discusión, Karina Milei parece haber trazado una línea.

Los acuerdos electorales pueden esperar. El control del poder, no.

La hermana del Presidente entiende que el principal capital político del Gobierno sigue siendo Javier Milei y que entregar demasiado rápido espacios de decisión a aliados circunstanciales podría terminar debilitando la identidad libertaria.

Los Caputo, en cambio, parecen mirar el calendario con otros ojos: para ellos, el momento de construir la arquitectura política de 2027 es ahora.

La diferencia es profunda.

Porque mientras unos piensan en cómo ampliar el poder de Milei, Karina piensa primero en cómo evitar que ese poder sea compartido antes de tiempo.

Y esa disputa, silenciosa pero cada vez más visible, puede terminar siendo una de las grandes batallas internas del oficialismo de cara a 2027.

Publicado el: 2026-08-18