El voto vergonzante: ¿puede volver a sorprender el peronismo?

El voto vergonzante: ¿puede volver a sorprender el peronismo?

El voto vergonzante: ¿puede volver a sorprender el peronismo?
Por: Pablo López


Hay una pregunta que suele aparecer cada vez que una elección parece tener un resultado demasiado cantado: ¿y si existe un voto que las encuestas no están viendo?

La Argentina tiene un antecedente reciente que obliga a tomar en serio esa posibilidad. En las PASO de 2019, Alberto Fernández obtuvo el 47,8% de los votos y Mauricio Macri el 31,8% en el escrutinio definitivo. La diferencia fue cercana a los 16 puntos y prácticamente ninguna encuesta había anticipado semejante resultado.

Pero lo más interesante no fue solamente el error estadístico. Después de aquella elección comenzaron a aparecer análisis sobre el llamado “voto oculto” o “voto vergonzante”: personas que frente a un encuestador, un grupo de amigos o incluso su propio entorno evitaban reconocer públicamente su preferencia, pero que en el cuarto oscuro votaban de otra manera.

Un focus group realizado antes de las PASO de aquel año encontró justamente ese fenómeno: participantes que rechazaban públicamente tanto a Macri como a Fernández y decían preferir una tercera alternativa terminaron votando mayoritariamente por Fernández cuando la elección fue anónima.

¿Puede repetirse algo parecido con el peronismo?

La respuesta es que es una posibilidad que las encuestas deben contemplar, pero no una conclusión que pueda darse por descontada.

El concepto de “voto vergonzante” suele utilizarse de manera demasiado amplia. No necesariamente significa que alguien tenga vergüenza de su candidato. Puede expresar incomodidad para reconocer una decisión política, temor a ser juzgado, cansancio de la discusión partidaria o simplemente una diferencia entre lo que una persona está dispuesta a declarar y lo que finalmente decide en privado.

Y hay algo más importante: el voto oculto puede existir para cualquier fuerza política. No es patrimonio del peronismo.

Sin embargo, el antecedente de 2019 resulta particularmente significativo para el peronismo porque demostró que un electorado que no aparecía claramente identificado en las mediciones podía terminar expresándose masivamente en las urnas.

Las encuestas de aquel momento daban una diferencia mucho menor. Ninguna de las 18 mediciones analizadas por Chequeado anticipó que Fernández superaría el 45% ni una ventaja de más de diez puntos.

En las generales ocurrió algo diferente: Fernández terminó ganando con 48,24%, mientras Macri alcanzó 40,28%. Es decir, el oficialismo recuperó terreno entre las PASO y octubre y el resultado terminó siendo bastante más ajustado.

Por eso, el verdadero aprendizaje de 2019 no es que “las encuestas no sirven”. Es otro: una encuesta es una fotografía, y una elección es una película que termina en el cuarto oscuro.

Para el peronismo actual, la pregunta puede ser especialmente relevante si existe un sector de votantes que mantiene una relación ambivalente con el Gobierno nacional, pero que tampoco quiere identificarse públicamente con el peronismo o el kirchnerismo.

Puede haber electores que critiquen a Cristina, que no se sientan representados por La Cámpora, que tengan reparos con determinados dirigentes provinciales o municipales y que, sin embargo, llegado el momento decidan votar una boleta peronista.

Ese voto no necesariamente aparecerá como “voto peronista” cuando se lo pregunte en una encuesta.

Y ahí aparece el verdadero desafío para quienes pretenden interpretar el escenario electoral: no confundir el voto que una persona declara con el voto que finalmente deposita.

2019 demostró que esa diferencia puede ser enorme.

¿Puede volver a ocurrir?

Puede. Pero también sería un error convertir aquel antecedente en una explicación automática para cualquier encuesta desfavorable. El voto oculto debe ser una hipótesis a investigar, no un refugio para explicar aquello que los números no muestran.

En definitiva, el cuarto oscuro sigue teniendo una ventaja sobre todas las encuestas: allí nadie tiene que confesarle a nadie por quién va a votar.

Publicado el: 2026-10-06