
Héctor Daniel Muñoz fue el secretario, cadete, confidente y hombre todo terreno del ex presidente Néstor Kirchner, desde que este ejercía la abogacía y tenía como socia de su estudio a su viuda, la también ex presidenta Cristina Fernández. Ahí donde ella ejerció “exitosamente” la profesión, el matrimonio y su valet, forjaron una relación íntima.
Hasta la muerte de su jefe en octubre de 2010, Muñoz llevaba una vida medianamente austera, pero a partir del deceso de Kirchner, el secretario tuvo un golpe de suerte, como dijese la escribana de Adorni: “Se le vino toda junta”.
Las malas lenguas sostienen que el 27 de octubre de 2010, el valet fue apurado a la casa de sus patrones en Buenos Aires y contaba y embolsaba dinero. El día de la muerte de Néstor Kirchner, en el coqueto departamento que sus jefes tenían en el edificio de Juncal y Uruguay, vació el dormitorio principal. Allí, cuentan habría estado depositado de manera precaria el tesoro que el matrimonio presidencial utilizaba para hacer política. Billetes crocantes.
Un camión se paró en una de las dos puertas del edificio y cargó los bolsos que, antes, Muñoz había armado con cuidado y estrategia. Las mismas fuentes creen que esa distribución en bolsos pudo ser el momento en que el empleado cambió su fortuna. Es que el dormitorio privado presidencial estaba repleto de dinero acomodado de manera más o menos descuidada. Y era una habitación grande.
Ese día Muñoz dejó de trasladar valijas ajenas. Su nivel de vida cambió y su lugar de residencia también. A partir de ahí se convirtió en un millonario inversor, hasta su muerte en 2016 tras un cáncer de estómago había amasado una fortuna de aproximadamente 70 millones de dólares. Era el valet más rico del mundo.
Esta nota no es una defensa del bochornoso Adorni, un pelagatos que hasta hace años pedía plata a través de la plataforma Cafecito y que mangueaba a sus compañeros de trabajo a la hora de improvisar una merienda en un bar. Esta nota quiere poner a la luz, que nadie está libre de pecado y que nadie puede tirar la primera piedra.
Que Máximo Kirchner no nos quiera venir a contar que su madre es solo una perseguida política. Que en la Argentina solo los ladrones de gallinas vayan presos y los únicos políticos que terminaron perseguidos y condenados son peronistas, es cierto, pero eso no invalida que a pesar de ser el mejor gobierno desde la vuelta democrática, el de Néstor Kirchner se vio empañado por la corrupción.
Simplemente este humilde escriba les pide que se tiren con datos certeros de la realidad y se compare como vive la población, que el presidente deje el cuento de la moral como política de Estado, después de difundir la estafa Libra y defender al carterista Adorni, que no mienta más y que los kirchneristas no se hagan las carmelitas descalzas, como los macristas, porque todos están más sucios que una papa.
Solo eso les pido, que no se acusen de corruptos, porque es acusar a un espejo, no tomen más a la ciudadanía por idiota, si pueden como dijo Luis Barrionuevo prueben no robar dos años, en el mientras tanto, gobiernen y saquen este país de la miseria espiritual y material que está.