El peronismo no encuentra el rumbo por alejarse de Perón

El peronismo no encuentra el rumbo por alejarse de Perón

El peronismo no encuentra el rumbo por alejarse de Perón
Por: Pablo López


Como no hubo un Perón, tampoco hubo un solo peronismo, el general dentro sus dos primeros gobiernos, que fueron los que lo catapultaron como el político mas trascendente del siglo XX y quizás de la historia argentina, no siempre gobernó igual. Adaptó la política económica de acuerdo a las necesidades, no tuvo una sola receta, las circunstancias marcaron sus decisiones y no es encaprichó con una biblioteca económica en particular, cuando tuvo que ser heterodoxo lo fue y cuando la inflación y la escases, arreciaban la economía en 1951, 52 y parte del 53, dio un giro a la ortodoxia que corrigió todas las variables en 1954 y 55 hasta ser derrocado.

Perón no anteponía anteojeras ideológicas, su alineación occidental, no le impedía comerciar con cualquier país, la Argentina estaba en primer lugar, los intereses de la patria por encima de cualquier interés de una potencia extranjera.

El problema desde el 1° de julio de 1974, es que el general no está más, entonces de izquierda a derecha, cualquier dirigente o militante puede autopercibirse peronista, sin el conductor para que pueda mediar y decir si lo es o no.

Antes de morir había una guerra interna en el movimiento, tuvo que marcarle la cancha a la banda armada Montoneros, los trató de estúpidos e imberbes y pidió renuncias de los gobernadores alineados con ellos. Con él vivo pasaba, pero estaba para marcar lineamientos, tras su muerte, la autopercepción fue la moneda constante.

Hoy el peronismo no tiene una visión clara de país, tampoco la tienen las distintas tribus que lo componen y se autoperciben, peronistas, desde el ala que cree debe ser feminista y subsumido a las agendas de las minorías sexuales, o a los morenistas, que creen que pueden acercarse a Victoria Villarruel y al nacionalismo católico, no es un aquelarre que no haya tenido antes el movimiento, el problema es que no hay una conducción clara que lo guie y que pueda desarrollar una agenda amplia, nacional y de acuerdo a la doctrina, que trasciende al tiempo, porque la mayoría no lo estudió o no lo leyó, o elige una parte del general, no el todo, no comprendiendo que Peron se adoptó a los tiempos, no los tiempos a Perón.

Hablar de la crisis del peronismo se volvió una costumbre en la política argentina. Después de cada derrota electoral aparece el mismo debate: falta de liderazgo, falta de renovación, falta de autocrítica o falta unidad. Sin embargo, quizás el problema sea mucho más profundo y al mismo tiempo más simple: el peronismo perdió el rumbo porque se alejó de Juan Domingo Perón.

El general entendía algo fundamental: la política se construye desde las necesidades materiales del pueblo. No desde la superioridad moral ni desde la corrección ideológica. Por eso el peronismo histórico fue capaz de representar simultáneamente al trabajador industrial, al comerciante, al pequeño productor, al jubilado y a sectores del empresariado nacional. Era un movimiento nacional, no una minoría ilustrada.

También hubo un alejamiento de la visión económica peronista. Perón jamás pensó un país basado exclusivamente en la especulación financiera ni en la dependencia externa. Defendía el mercado interno, la producción nacional, el desarrollo industrial y el salario como motor de la economía. Entendía que una Nación fuerte necesitaba trabajadores con capacidad de consumo, empresarios nacionales que inviertan y un Estado que arbitre en favor del interés colectivo.

Sin embargo, durante décadas el peronismo osciló entre administraciones defensivas, concesiones permanentes al poder económico y una pérdida progresiva de audacia transformadora. 

Recuperar el rumbo no implica volver al pasado de manera nostálgica ni copiar mecánicamente recetas de hace setenta años. Significa volver a comprender qué hizo grande al peronismo: la defensa del trabajo, la movilidad social ascendente, la producción nacional, la justicia social y la construcción de una comunidad organizada donde el Estado no abandone a los más débiles pero tampoco destruya la cultura del esfuerzo y del ascenso social.

Pensar a Perón en el 2027, no puede ser una consigna vacía, ni llena de contenidos vacíos o de minorías, implica amigarse con la sociedad en su conjunto, ofrecer políticas que hagan grande a la nación, no al estado, que hagan grande al producto del esfuerzo argentino y de una vez por todas tener un futuro digno como pensó aquel tipo que soñó una Argentina grande y la hizo.

Publicado el: 2026-05-22