El nuevo "rulo" de la crisis: comprar en cuotas, cancelar y financiarse gratis

El nuevo "rulo" de la crisis: comprar en cuotas, cancelar y financiarse gratis

El nuevo
Por: Hugo Goldstein


Hay una imagen que resume mejor que cualquier discurso el momento económico que atraviesa la Argentina: personas que compran un producto en 12 cuotas sin interés, cancelan la operación apenas se acredita y esperan recibir el dinero completo para utilizarlo como financiamiento. No buscan el televisor, la notebook o el electrodoméstico. Buscan efectivo. Buscan aire. Buscan llegar a fin de mes.

La práctica comenzó a viralizarse en redes sociales y grupos de consumo. Aprovecha una combinación de promociones en cuotas, billeteras digitales y mecanismos de devolución de compras online. El objetivo es sencillo: transformar el límite de la tarjeta de crédito en una suerte de préstamo a tasa cero. Lo que para algunos puede parecer una picardía financiera es, en realidad, el síntoma de una sociedad cada vez más endeudada y con menos capacidad de ahorro.

El fenómeno no surge en el vacío. Durante la gestión de Javier Milei el crédito al consumo se expandió con fuerza, pero también lo hizo la morosidad. Diversos estudios muestran que el endeudamiento de los hogares creció más de un 50% desde diciembre de 2023 y que cada vez más familias recurren a tarjetas, préstamos personales y financiamiento no bancario para sostener gastos cotidianos.

Los números son contundentes. La deuda de las familias supera los 39 billones de pesos y los atrasos en los pagos se dispararon. La morosidad de los créditos familiares pasó de niveles cercanos al 3% a ubicarse por encima del 10%, alcanzando registros que no se observaban desde hace más de dos décadas.

Mientras el Gobierno exhibe como logro la desaceleración de la inflación, millones de hogares enfrentan una realidad más compleja. El aumento de tarifas, servicios, transporte y medicamentos redujo el ingreso disponible para el consumo. Muchas familias ya no se endeudan para comprar bienes durables o mejorar su calidad de vida. Se endeudan para comprar alimentos, pagar la luz o afrontar gastos escolares.

En ese contexto aparece el "rulo" de las cuotas. No es una estafa sofisticada ni una maniobra de especulación financiera. Es la adaptación desesperada de consumidores que descubrieron que el sistema financiero les ofrece mejores condiciones que sus propios salarios. Cuando una familia encuentra más fácil obtener crédito que aumentar sus ingresos, algo profundo está fallando en la economía.

El dato más preocupante es que estas conductas suelen aparecer cuando desaparece el ahorro. Históricamente, los argentinos buscaron refugio en el dólar, en bienes durables o simplemente en guardar dinero para enfrentar emergencias. Hoy una parte creciente de la población ya no discute cómo ahorrar, sino cómo financiar el próximo vencimiento. Según distintos relevamientos, una proporción cada vez mayor de hogares compra en cuotas, solicita préstamos o utiliza ahorros para cubrir gastos corrientes.

Los defensores del modelo económico podrán señalar que el crédito es una herramienta normal en cualquier economía moderna. Y tienen razón. El problema aparece cuando el crédito deja de ser una herramienta para crecer y se convierte en una muleta para sobrevivir. Cuando las cuotas financian la comida y no una inversión. Cuando el endeudamiento reemplaza al salario.

Por eso el auge de este nuevo "rulo" financiero merece una lectura política y social. No habla de consumidores ingeniosos. Habla de una sociedad que busca mecanismos para sostener un nivel de vida que sus ingresos ya no garantizan. Habla de una Argentina donde cada vez más personas viven del crédito mientras la deuda se acumula debajo de la alfombra.

La verdadera pregunta no es cuántos argentinos están comprando en 12 cuotas para luego cancelar la operación. La pregunta es por qué tantos sienten la necesidad de hacerlo.

Publicado el: 2026-06-09