“Don chatarrín” se reunió con Macri harto de Milei y busca alternativas

“Don chatarrín” se reunió con Macri harto de Milei y busca alternativas

“Don chatarrín” se reunió con Macri harto de Milei y busca alternativas
Por: Hugo Goldstein


Cuando Paolo Rocca habla, el llamado “círculo rojo” no escucha: toma nota. Y cuando se mueve, mucho menos improvisa. Su acercamiento a Mauricio Macri no es una foto casual ni una nostalgia del pasado reciente: es la expresión más clara de un malestar creciente en sectores del poder económico con el rumbo de Javier Milei.

El apodo “Don chatarrín”, que en otros tiempos podía sonar a chicana menor, hoy cobra otro sentido. Rocca representa a una parte sustancial del establishment industrial que apoyó —con matices— el experimento libertario, pero que empieza a cansarse de sus efectos concretos: apertura indiscriminada, caída del mercado interno, incertidumbre macroeconómica y una falta de política productiva que amenaza con desarmar estructuras que llevaron décadas construir.

El mensaje hacia Macri es directo: si no es él, que sea alguien con volumen político suficiente para ordenar una alternativa de centro. Ya sea reflotando Juntos por el Cambio o construyendo una nueva herramienta, lo que se busca es equilibrio. No un volantazo. No una ruptura total con el rumbo actual. Pero sí un límite.

Porque el “círculo rojo” no quiere el regreso del kirchnerismo, ni siquiera en su versión aggiornada o moderada que podría encarnar Axel Kicillof. El rechazo es estructural, casi cultural. Pero eso no implica un cheque en blanco a Milei. Lo que buscan es una síntesis: sostener algunos pilares del ajuste —orden fiscal, disciplina monetaria— pero con una dosis de política económica que incluya a la industria nacional, proteja ciertos sectores estratégicos y evite una apertura que, en los hechos, los deja expuestos.

En otras palabras, quieren seguir cazando en el zoológico: mantener las ventajas de un esquema pro-mercado, pero sin pagar los costos de una competencia total. Reclaman reglas, pero también excepciones. Piden previsibilidad, pero con márgenes de protección. No es nuevo. Es la lógica histórica de buena parte del empresariado argentino.

Lo novedoso es el momento. Porque ese reclamo aparece en medio de un desgaste evidente del gobierno libertario, tanto en la calle como en los números. Y ahí es donde Macri vuelve a escena como posible ordenador de un espacio que hoy está fragmentado, desdibujado y sin liderazgo claro.

La pregunta es si el ex presidente tiene margen —y voluntad— para asumir ese rol. Y, sobre todo, si puede construir algo distinto o si todo termina siendo un revival de una experiencia que ya mostró sus límites.

Mientras tanto, Rocca y compañía juegan su propio partido. No quieren saltar al vacío, pero tampoco quedarse atados a un modelo que empieza a incomodarlos. Entre el rechazo al pasado y la decepción con el presente, buscan una tercera vía. Más previsible. Más “racional”. Más a medida de sus intereses.

El problema, como siempre en la Argentina, es que esas construcciones suelen pensarse desde arriba. Y rara vez logran sostenerse cuando chocan con la realidad de abajo.

 

Publicado el: 2026-04-23