Diego Santilli, el político profesional que llega a la silla eléctrica del Gobierno

Diego Santilli, el político profesional que llega a la silla eléctrica del Gobierno

Diego Santilli, el político profesional que llega a la silla eléctrica del Gobierno
Por: José María Fernández


La política argentina suele ofrecer paradojas. Mientras algunos dirigentes construyen su capital en la confrontación permanente, otros lo hacen negociando, tendiendo puentes y administrando relaciones de poder. Diego Santilli pertenece claramente al segundo grupo. Su desembarco en la Jefatura de Gabinete no es solamente un reemplazo dentro del organigrama de Javier Milei: es la incorporación de un operador político de tiempo completo a un Gobierno que hasta ahora había privilegiado perfiles técnicos, ideológicos o comunicacionales.

Sin embargo, el premio puede convertirse rápidamente en una carga. La Jefatura de Gabinete es probablemente el cargo más complejo de cualquier administración presidencial. Es el lugar donde confluyen las demandas de los ministros, las exigencias del Presidente, las presiones del Congreso, los gobernadores y los intereses de la política cotidiana. En la Casa Rosada saben que se trata de una verdadera "silla eléctrica": quien coordina debe absorber los costos de la gestión sin asegurarse los beneficios políticos.

Ese será el principal desafío de Santilli. Según trascendió en las últimas horas, el flamante jefe de Gabinete deberá encontrar un delicado equilibrio entre las distintas terminales de poder del oficialismo, especialmente entre Karina Milei y Santiago Caputo, mientras además intenta mantener abierta la negociación con gobernadores y sectores dialoguistas del Congreso. Al mismo tiempo, la estrategia electoral para 2027 comenzará a condicionarlo desde el primer día, particularmente por el impacto que tendrá el calendario bonaerense sobre sus propias aspiraciones políticas.

No llega un improvisado. Santilli lleva casi tres décadas atravesando todos los niveles del Estado. Su carrera comenzó en el peronismo porteño durante los años del menemismo. En aquella etapa aprendió una característica que mantendría durante toda su trayectoria: la política se construye hablando incluso con quienes piensan distinto.

A comienzos de los años 2000 tomó una decisión que cambiaría definitivamente su carrera: abandonar el justicialismo para incorporarse al proyecto que encabezaba Mauricio Macri. Muchos peronistas lo criticaron entonces; otros entendieron que simplemente había leído antes que nadie el cambio de época que se aproximaba en la Ciudad de Buenos Aires.

Dentro del PRO fue ocupando responsabilidades crecientes. Legislador porteño, ministro de Ambiente, senador nacional, vicejefe de Gobierno junto a Horacio Rodríguez Larreta, ministro de Seguridad, diputado nacional y posteriormente ministro del Interior del gobierno libertario. Pocos dirigentes argentinos pueden exhibir una hoja de servicios tan extensa y variada.

Pero más importante que los cargos es el perfil que construyó. Santilli nunca fue un dirigente de discursos estridentes ni de grandes batallas ideológicas. Su fortaleza siempre estuvo en la gestión y en la negociación política. Conoce el funcionamiento del Estado, entiende la lógica del Congreso y mantiene vínculos personales con dirigentes de prácticamente todos los espacios políticos.

Ese atributo explica buena parte de la decisión de Javier Milei. El Presidente sigue siendo el conductor político y económico del Gobierno, pero necesita alguien capaz de transformar las decisiones presidenciales en acuerdos legislativos y gobernabilidad institucional.

En ese terreno Santilli ofrece una ventaja evidente: conserva diálogo con sectores del peronismo moderado, con gobernadores, con intendentes y con dirigentes que difícilmente se sienten cómodos negociando directamente con la mesa política libertaria. No significa que esos acuerdos estén garantizados, pero sí que existe un interlocutor con experiencia suficiente para intentarlos.

También juega a su favor la relación construida con Karina Milei. La secretaria general de la Presidencia terminó convirtiéndose en la principal administradora del poder político libertario, y difícilmente hubiera avalado la llegada de un dirigente que no gozara de su confianza. Esa sintonía puede convertirse en uno de los principales activos de la nueva etapa, siempre que Santilli consiga conservar márgenes propios de acción sin quedar reducido a un mero ejecutor de decisiones ajenas.

La incógnita es cuánto margen tendrá realmente. Porque la administración Milei mantiene un esquema de conducción extremadamente presidencialista. Las grandes decisiones siguen concentradas en el Presidente y en su círculo más íntimo. El jefe de Gabinete podrá ordenar, negociar y administrar conflictos, pero difícilmente modifique el rumbo estratégico del Gobierno.

Además aparece otro riesgo. Santilli tiene aspiraciones políticas propias. La provincia de Buenos Aires continúa siendo su gran objetivo. Pero cada día que permanezca al frente de la Jefatura de Gabinete quedará inevitablemente asociado a los éxitos y, sobre todo, a los fracasos de la gestión nacional. La historia argentina demuestra que pocos jefes de Gabinete lograron salir fortalecidos políticamente después de ejercer ese cargo.

En definitiva, Diego Santilli llega para aportar aquello que quizás más le faltaba al Gobierno: experiencia política profesional. No necesita aprender cómo funciona el Estado ni cómo se negocia una ley. Ya lo hizo durante años bajo gobiernos de distintos signos.

Pero justamente esa experiencia será puesta a prueba en el momento más complejo. Tendrá que demostrar que todavía existe espacio para la política tradicional dentro de un gobierno que construyó buena parte de su identidad cuestionando precisamente a esa política. Si consigue articular acuerdos sin perder la confianza del Presidente, podrá convertirse en uno de los funcionarios más importantes de la administración Milei. Si fracasa, la famosa silla eléctrica volverá a demostrar por qué ningún operador político, por más experimentado que sea, sale ileso de la Jefatura de Gabinete.

Publicado el: 2026-07-02