Cristina y Massa, la fórmula que comienza a entusiasmar al kirchnerismo

Cristina y Massa, la fórmula que comienza a entusiasmar al kirchnerismo

Cristina y Massa, la fórmula que comienza a entusiasmar al kirchnerismo
Por: Pablo López


La posibilidad de una fórmula encabezada por Cristina Fernández de Kirchner y con Sergio Massa como compañero empieza a ganar terreno en las conversaciones del peronismo. La hipótesis tiene una lógica política: contener al kirchnerismo duro, condicionar las aspiraciones presidenciales de Axel Kicillof y convertir a Massa en una alternativa mucho más competitiva. Pero también abre una pregunta incómoda: ¿es la interna que necesita el peronismo para renovarse o una nueva maniobra para prolongar el dominio de Cristina?

 

El colega Pablo Lapuente Escobar anticipó en su cuenta de X que Cristina Kirchner y Sergio Massa conforman la fórmula que más entusiasma en San José 1111, el domicilio donde la expresidenta cumple su prisión domiciliaria. La información, que por ahora debe tomarse como una hipótesis política y no como una decisión confirmada, parece tener asidero en la lógica de poder que atraviesa al peronismo.

No se trata solamente de una combinación de nombres. Detrás de esa posibilidad hay una estrategia para ordenar una interna que amenaza con convertirse en una disputa de difícil resolución entre el kirchnerismo y el gobernador bonaerense Axel Kicillof. Y, sobre todo, una pregunta que nadie dentro del espacio puede esquivar: ¿quién tiene la autoridad para decidir el rumbo del peronismo después de la derrota electoral y de años de conducción concentrada en Cristina?

 

Cristina, la carta para bloquear a Kicillof

 

La eventual candidatura presidencial de Cristina Kirchner tendría un efecto inmediato: obligaría a Kicillof a definir si está dispuesto a competir directamente contra quien fue su principal referencia política y quien todavía conserva una enorme capacidad de influencia sobre una parte de la militancia, los dirigentes y el electorado peronista.

La figura de Cristina funciona, en este escenario, como un mecanismo de contención y, al mismo tiempo, de bloqueo. Si la expresidenta decide jugar, el gobernador ya no podría presentarse como el candidato natural de la oposición sin afrontar el costo de una confrontación directa con el núcleo duro kirchnerista. La discusión dejaría de ser exclusivamente electoral para transformarse en una disputa por la legitimidad histórica, política y emocional dentro del movimiento.

¿Se atreverá Kicillof a enfrentarla en unas PASO, si finalmente se habilita ese mecanismo, o en otra instancia de participación interna? La pregunta es central. Una competencia abierta permitiría medir fuerzas y darle a la militancia y a los votantes peronistas la posibilidad de elegir entre dos proyectos. Pero también expondría una fractura que, hasta ahora, distintos sectores intentan administrar sin llegar a una ruptura definitiva.

El problema para Cristina es que una candidatura propia también tendría costos. No alcanza con conservar una base electoral fiel: hay que demostrar que esa base puede ampliarse, recuperar a quienes se alejaron del peronismo y ofrecer una perspectiva de futuro que vaya más allá de la resistencia al gobierno de Javier Milei.

 

El factor Massa y la incógnita judicial

 

La inclusión de Sergio Massa cambia el tablero. El exministro de Economía conserva vínculos con sectores del peronismo que no responden directamente a La Cámpora, experiencia electoral y capacidad de interlocución con gobernadores, intendentes, dirigentes sindicales y actores económicos. Su candidatura podría aportar un perfil más amplio a una fórmula conducida por Cristina y mejorar sus posibilidades de competir contra Kicillof.

Pero hay una segunda lectura, todavía más delicada: la cuestión judicial.

El razonamiento de quienes imaginan esta estrategia podría ser el siguiente: Cristina encabeza la fórmula, disputa la candidatura y concentra la centralidad política; si finalmente una decisión judicial le impide competir, Massa quedaría en una posición privilegiada para ocupar ese lugar. De ese modo, el espacio mantendría la iniciativa política y evitaría que la eventual inhabilitación de la expresidenta dejara un vacío que Kicillof pudiera aprovechar.

Sin embargo, esa hipótesis no puede presentarse como una certeza. La viabilidad de una candidatura de Cristina depende de su situación jurídica concreta y de las resoluciones que correspondan en materia electoral. Tampoco una eventual candidatura de Massa quedaría automáticamente habilitada por el solo hecho de que Cristina no pudiera competir: deberían cumplirse las reglas y los procedimientos partidarios y electorales aplicables.

En cuanto a la intervención de organismos internacionales, las recomendaciones o pronunciamientos de la ONU no equivalen por sí mismos a una orden judicial que modifique una condena o garantice una candidatura. Su alcance jurídico dependerá del órgano que intervenga, del procedimiento y del contenido de la decisión. La estrategia política puede apoyarse en expectativas, pero no debería confundirse con un resultado legal asegurado.

La diferencia es importante porque, si Cristina queda fuera de carrera, Massa podría convertirse en un candidato más competitivo frente a Kicillof. No necesariamente porque haya cambiado su capital electoral, sino porque tendría detrás la estructura, la identidad y una parte sustancial del electorado que hoy se referencia en la expresidenta. La incógnita sería cuánto de ese respaldo se transfiere efectivamente y cuánto depende de la presencia personal de Cristina en la boleta.

Publicado el: 2026-10-14