La señora esta presa en su domicilio de la calle San José 1111 de la Capital Federal, ya a esta altura si la condena es justa o no, pasó del plano legal al político, nunca nos vamos a poner de acuerdo. La Justicia habló sí, pero tampoco es que vamos a confiar tanto en estos jueces y fiscales. El tema es que como dijo el fundador del movimiento del cual ella preside su partido político, la única verdad es la realidad.
Cristina Fernández cumple una condena y no puede competir, pero todos sabemos que es una excusa, a esta altura lo que ella quiere es seguir mandando y conservar el poco poder que le queda dentro del peronismo, por eso su desesperación para que sus soldados de La Cámpora y sus satélites pidan su libertad es en realidad decirles “no me olviden”, soy la que mando.
Así lo hizo siempre para poder manejar las listas a placer, o en realidad que los laderos del hijo vayan con su supuesto mandato y negocien los nombres de la orga para cuanto cargo se pueda. Antes mientras era presidenta, Wado de Pedro y el impresentable José Ottavis, este último, negado por las filas camporistas, como Pedro a Jesús en la última cena, eran quienes garantizaban los lugares para los “pibes”, aunque algunos ya tuvieran 30 y pico, peor eran los de veintipico que aparecían como jefes en reparticiones estatales y hacían agua. Ahora los que llegan con los pedidos son el matancero, eterno adolescente de posters y remeras, Facundo Tignanelli y el siempre presente De Pedro.
Este último en la cumbre progresista de España, andaba corriendo presidentes para que posaran con el cartel de: “Cristina Libre”, en algunos casos tuvo éxito, pero la campaña no deja de ser simbólica, al resto del peronismo, le importa un bledo si la presidenta de México pide por la libertad de la señora, en muchos casos tienen que ver como hacen para gobernar sus distritos sin que la economía de Milei se los lleve puestos.
Obviamente que quienes no la consideran más su conductora pasan a ser traidores según el hijo heredero Máximo, la CGT, el albertismo residual, Kicillof y la mayoría de los intendentes del conurbano que no basan su campaña en la libertad de la señora.
Ahora bien, en el caso de la CGT podemos compartir las críticas de Máximo a que antes peleaban por ganancias y ahora se conformar con que los salarios no pierdan tanto con la inflación, pero debería saber que no es nuevo, que no hay nada más casta que los sindicatos que parecen empresas familiares, se muere un secretario general y hereda el trono el hijo, es insólito, pero real, ahora se da cuenta porque no responden más a las disposiciones de la madre.
El nuevo slogan es que el peronismo está proscripto, lo repiten camporistas como Mayra Mendoza o Tignanelli, ambos diputados provinciales electos en 2025 en las mismas elecciones que Cristina no podía competir y se había lanzado hasta que le tocó la cárcel en el medio. Ahí no hablaban de proscripciones porque la lista la armó la señora, ahora el problema a futuro es que la mayoría de las tribus se hartaron de sus manejos y los de sus soldaditos.
Para los peronistas más viejos, aunque queden pocos, es una banalidad hablar de proscripción, para un movimiento cuyo líder se comió 18 años de exilio, porque cuando fue derrocado por la revolución libertadora, los dictadores tenían dos caminos, fusilarlo o mandarlo afuera del país. Preso en Argentina no podía estar porque el levantamiento social hubiese sido inmediato, en cambio la señora está presa y la gente va y viene a trabajar como si nada, ganando dos pesos y sobreviviendo como puede, mientras aquellos que cantaban que si la tocaban se iba a armar quilombo, la intentaron matar, la metieron presa y por suerte para el país no se armó ninguna revuelta.
Por eso comparar al peronismo original y a Perón, con Cristina y el cristinismo, es una vergüenza absoluta. Mientras tanto el coro de obsecuentes repite públicamente como dijo Máximo, como dijo Cristina, porque no tienen mucho para decir, no obstante el primero es un frágil orador que llegó donde está sin que se le conozca empleo antes de ser diputado, pero si se le conoce fortuna, mínimo 6 millones de dólares, al igual que su hermana, que por lo menos tiene la dignidad del bajo perfil.
En el mientras tanto, en la Argentina de Milei, quizás ya las mayorías, esperan que se termine este oprobio, otros seguirán esperanzados, Cristina y la Cámpora intentando no perder el poquito poder que les queda, porque en el fondo solo les interesa su bienestar.