
En un escenario político cada vez más fragmentado y con liderazgos que ya muestran techos claros, la encuesta relevada en esta campaña SMS deja varios datos interesantes. El primero, y más evidente, es la consolidación de un esquema de tercios donde el oficialismo y la principal oposición siguen dominando, pero con una novedad: la aparición de figuras que empiezan a capturar un electorado que no se siente representado por ninguno de los polos tradicionales.
En ese marco, el desempeño de Leonardo Cositorto aparece como uno de los fenómenos más llamativos del estudio.
Según los datos relevados en la encuesta (con más de 11.000 mensajes enviados y participación dispar según la región), Cositorto alcanza cerca de 9 puntos a nivel nacional, con picos particularmente relevantes en provincias como Córdoba (13,7%), Chaco (12,5%) y Mendoza (12,3%) . No se trata de números marginales: en esos distritos logra competir e incluso superar a dirigentes con mayor estructura política tradicional.
El dato no es menor. En política, los fenómenos emergentes suelen empezar de manera localizada antes de expandirse territorialmente. Y eso es justamente lo que refleja esta encuesta: un voto que no es homogéneo, pero sí consistente en ciertos núcleos urbanos e industriales.
Ahora bien, también hay límites claros. En el “resto del país” su intención de voto cae al 4,5%, lo que indica que todavía no logra consolidar una presencia federal amplia . Algo similar ocurre en grandes centros como el AMBA y CABA, donde se mueve en torno al 8,5%, un número competitivo pero aún lejos de disputar centralidad.
Esto dibuja un perfil bastante definido: Cositorto crece donde hay mayor nivel de desencanto con las estructuras tradicionales, pero todavía no logra transformar ese apoyo en una red nacional sólida.
Desde una mirada estratégica, su desempeño puede leerse como la expresión de un electorado en transición. No es un voto ideológico clásico, sino más bien un voto de ruptura, que busca opciones distintas frente a la polarización dominante. En ese sentido, su crecimiento no necesariamente depende de estructuras partidarias, sino de la capacidad de interpelar a sectores que se sienten fuera del sistema.
En paralelo, el estudio confirma que el escenario general sigue liderado por Javier Milei, con fuerte presencia en el interior, y con Axel Kicillof como principal referencia opositora en territorios clave . Sin embargo, la imposibilidad de cualquiera de los dos de alcanzar el umbral necesario para evitar un balotaje abre un espacio donde estos actores emergentes pueden jugar un rol decisivo.
Ahí es donde aparece la verdadera importancia del dato Cositorto: no tanto como candidato ganador hoy, sino como potencial ordenador de una porción del electorado que puede inclinar la balanza en una segunda vuelta.
En síntesis, más que medir un techo, esta encuesta muestra un piso en construcción. Y en política, cuando aparece un piso propio —aunque sea modesto—, lo que sigue ya no depende solo de la intención de voto, sino de la capacidad de transformar ese nicho en proyecto.