
Por primera vez en más de 15 años, Aerolíneas Argentinas informó que no solicitará fondos del Estado para su funcionamiento durante 2025. La empresa estatal, que había sido reestatizada en 2008 bajo la presidencia de Cristina Kirchner, proyecta cerrar este año con superávit operativo.
La noticia fue confirmada este martes por autoridades de la compañía, que destacaron que el plan financiero para el año próximo no contempla la necesidad de transferencias del Tesoro. Según indicaron, esto es resultado de un proceso de saneamiento que comenzó en 2020 y que logró reducir el déficit de forma progresiva.
Desde la empresa detallaron que, en 2019, Aerolíneas requería más de US$ 667 millones en subsidios, mientras que para 2023 esa cifra bajó a US$ 246 millones. Para 2024 se había presupuestado una transferencia de US$ 72 millones, pero ahora se estima que no será necesario recurrir a ese monto.
En lo que va del año, Aerolíneas ya registra más de US$ 32 millones de superávit operativo, impulsado por un crecimiento en la cantidad de pasajeros, el aumento de destinos y la mejora en sus ingresos. También se sumaron nuevas rutas, tanto nacionales como internacionales.
Desde la empresa afirman que la mejora no implica una privatización ni un cambio de estatus legal, sino que responde a una gestión más eficiente, que incluye reducción de costos, renegociación de contratos y aumento de la productividad.
La decisión de no solicitar subsidios llega en un contexto donde el gobierno de Javier Milei promueve una fuerte reducción del gasto público y presiona para privatizar varias empresas estatales, entre ellas Aerolíneas. Sin embargo, desde la compañía señalan que este resultado demuestra que es posible una administración sustentable bajo control estatal.