Adorni, Karina Milei y Toto Caputo tienen la peor imagen del gobierno libertario

Adorni, Karina Milei y Toto Caputo tienen la peor imagen del gobierno libertario

Adorni, Karina Milei y Toto Caputo tienen la peor imagen del gobierno libertario


La última encuesta de la Universidad de San Andrés deja un dato imposible de maquillar: los principales rostros del gobierno libertario concentran los peores niveles de imagen, con diferenciales negativos que no solo preocupan, sino que encienden alarmas políticas de cara al mediano plazo.

En el podio de la desaprobación aparece, en primer lugar, Manuel Adorni. Su diferencial de imagen alcanza un impactante -51%, convirtiéndolo en el funcionario con peor valoración del gabinete. No es un número menor: en términos de comunicación política, superar el umbral del -40% ya implica un rechazo estructural difícil de revertir. Cruzar el -50% significa directamente que el discurso dejó de persuadir incluso a sectores que podrían haber sido neutrales.

El caso de Adorni tiene lógica política. Su rol como vocero lo expone diariamente, pero además adoptó un tono confrontativo, muchas veces despectivo, que consolidó un núcleo duro propio del oficialismo pero amplió el rechazo en el resto de la sociedad. En comunicación, la sobreexposición sin empatía suele pagarse caro.

Muy cerca aparece Karina Milei, con un diferencial de -50%. A diferencia de Adorni, su problema no es la sobreexposición, sino lo contrario: el hermetismo. En política, el poder sin explicación genera sospecha. Su rol central en el armado político y en la toma de decisiones, sumado a cuestionamientos y denuncias públicas que han circulado en el debate político y mediático, erosionan su imagen en amplios sectores. Aunque no todas esas acusaciones han sido comprobadas judicialmente, el daño reputacional ya está hecho: en la percepción pública, la opacidad se traduce en desconfianza.

El tercer nombre es el del ministro de Economía, Luis Caputo, con un diferencial de -31%. Si bien su rechazo es menor en comparación, sigue siendo muy alto para un funcionario clave. En su caso, la explicación es más directa: la economía. Ajuste, caída del poder adquisitivo y recesión configuran un combo que impacta de lleno en la vida cotidiana. La historia previa de Caputo en la gestión de Mauricio Macri —especialmente su paso por el endeudamiento con el FMI— tampoco ayuda a construir confianza.

El dato estructural es que los tres comparten algo: alto nivel de conocimiento público (por encima del 90% en algunos casos) combinado con fuerte rechazo. Es decir, no hay margen para “instalarse mejor”; la sociedad ya los conoce y ya tomó posición.

Desde una mirada de estrategia política, esto plantea un problema serio para el gobierno de Javier Milei. Cuando los principales alfiles tienen imagen negativa consolidada, dejan de ser activos y pasan a ser pasivos electorales. En otras palabras: ya no suman, restan.

La encuesta de UDESA no solo mide opiniones: marca un límite. El relato libertario puede sostenerse en su núcleo duro, pero enfrenta una dificultad creciente para expandirse. Y en política, el poder no se construye solo con convencidos, sino con aquellos que todavía están dispuestos a escuchar. Hoy, esos parecen ser cada vez menos.

 

Publicado el: 2026-04-15