
El tipo nunca fue muy lúcido, quienes trabajaron con él en medios cuentan que jamás fue brillante y que era bastante aburrido. Algunos los definían como un bruto con inquietudes.
Durante mucho tiempo trabajó en una agencia de autos y al contrario de lo que pregona como vocero presidencial, apeló a la industria del juicio, a pesar que estaba todo en regla, porque se sintió despedido injustamente. Y el muchacho cobró una jugosa indemnización.
Manu tampoco fue muy inteligente para estudiar en una universidad pública de prestigio como es la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), los registros académicos demuestran que Manuel Adorni tuvo dificultades en y no llegó a graduarse allí, debiendo trasladarse a una institución privada para obtener su título.
Ingresó en 1998 a cursar Licenciatura en Economía. Permaneció durante unos siete años. De acuerdo con las filtraciones de los registros oficiales del sistema, tuvo múltiples aplazos, incluyendo haber reprobado tres veces la materia Macroeconomía. Por este motivo, abandonó la institución sin finalizar la carrera.
Tras dejar la universidad pública, se inscribió en una entidad privada. Allí cursó la carrera de Contador Público, logrando graduarse finalmente en el año 2012.
Durante mucho tiempo, tanto en su perfil profesional de LinkedIn como en diversas biografías (incluida la versión anterior de Wikipedia), figuraba falsamente como "Licenciado en Economía de la UNLP". Luego de que portales periodísticos como La Política Online y registros públicos expusieran que no completó dichos estudios, sus perfiles fueron modificados o dados de baja para reflejar que únicamente posee el título de Contador Público.
Como veremos no era la primera vez que este pícaro platense iba a falsear información sobre si mismo.
Su rol en los medios no fue para nada destacado como mencionamos antes, pero Manuel Adorni encontró su lugar en el mundo escribiendo en pocos caracteres en la red social X, sus posteos siempre cancheros, con aires del tipo que se las sabe todas, fueron un suceso para pegarle en el suelo a un gobierno que se caía a pedazos, como el de Alberto Fernández.
Su gran actividad como escriba, el slogan de ponerle fin a cada posteo, le otorgó el reconocimiento de la Asociación de Periodistas de la Televisión y la Radiofonía Argentinas (APTRA), ganando el premio Martín Fierro Digital a "Mejor Twittero" en 2022 y 2023.
El bicampeón tuvo otro galardón extra ese 2023, tras la declinación de Marina Calabro al ofrecimiento presidencial de ser la vocera, el pedido recayó en “Manu”, quien aceptó gustoso.
Desde ahí se pavoneo, se hizo el canchero, disfrutó de cuanto anuncio daba, recortes, miles de despidos de estatales a los cuales acusaba de ñoquis, se burlaba de gente que quizás llevaba 20 años trabajando y cumpliendo, pero desde el estrado de la Casa Rosada, el los denigraba sin costo alguno.
Ante cada pifie del gobierno, se anunciaba algún cierre de organismo estatal y el consecuente despido de los trabajadores, como quien arrojaba humanos a los leones en el circo romano.
En ese festival circense que armó Adorni en cada conferencia de prensa, su fama se fue incrementando y se volvió un ídolo de los acólitos libertarios. Tal es así que en 2025, fue elegido para encabezar la boleta libertaria en las elecciones locales de CABA, haciendo perder a los dueños de las urnas capitalinas, el PRO, tras 18 años de éxitos ininterrumpidos.
El 10 de diciembre de 2025 no asumió su banca, porque le llegó un premio mayor, la Jefatura de Gabinete de la Nación. La revancha con la vida del bueno para nada, del remador que no pudo ser economista y tuvo que pasarse a universidad privada, bajar a ser contador porque no le daba para más, estaba por venir, era sin dudas un “vencedor”.
En política, muchas veces los problemas no comienzan por los grandes escándalos sino por pequeños gestos que exponen contradicciones. Para Manuel Adorni, el punto de inflexión pareció llegar cuando decidió llevar a su esposa a Nueva York en una gira oficial que terminó generando cuestionamientos públicos. Lo que pudo haber pasado como una anécdota se transformó en un símbolo de aquello que el propio gobierno prometía combatir: los privilegios de la política.
A partir de ese episodio comenzaron a acumularse denuncias, pedidos de explicaciones y críticas que golpearon la imagen del vocero presidencial. La oposición encontró un flanco para cuestionar la coherencia del discurso oficialista, mientras que sectores del propio electorado libertario observaron con incomodidad conductas que recordaban a prácticas que Javier Milei había prometido desterrar del Estado.
Desde entonces, Adorni dejó de ser solamente el comunicador eficaz que defendía cada medida del Gobierno para convertirse también en protagonista de controversias propias. El funcionario que había construido su perfil sobre la confrontación con la "casta" comenzó a enfrentar preguntas sobre el uso de recursos públicos, la transparencia y los límites entre lo institucional y lo personal. En política, la percepción suele pesar tanto como los hechos, y aquella fotografía de un viaje que parecía menor terminó abriendo una secuencia de cuestionamientos que aún hoy sigue proyectando consecuencias sobre su figura. Lo que iba a rebalsar el vaso de propios y contrarios fue la excusa que encontró para justificar su impresionante cambio de vida desde que es funcionario. De aquel pobretón que pedía que le paguen el café, a este adinerado que viajaba en un avión privado, había pasado poco y nada. Salvo miles de dólares.
El Jefe de Gabinete Manuel Adorni justificó públicamente su fuerte incremento patrimonial admitiendo que mantuvo ahorros en dólares no declarados ("en negro") por alrededor de 500.000 dólares. Tras verse envuelto en una investigación judicial por presunto enriquecimiento ilícito debido a compras de propiedades, refacciones y viajes de lujo, el funcionario presentó rectificaciones contables a sus declaraciones juradas ante la Oficina Anticorrupción. Su patrimonio neto saltó formalmente a 944 millones de pesos al cierre del período fiscal 2025.
Lo que más indignación y estupor iba a generar fue el cuentito que detalló. Dijo que en el año 2013 comenzó a interiorizarse en el mercado de las criptomonedas. Afirmó que entre 2014 y 2018 invirtió fuertemente junto a su esposa. Según su descargo en una entrevista televisiva con LN+, sostuvo: "Invertimos alrededor de 200.000 dólares y obtuvimos unos 300.000 dólares de ganancia".
No obstante, este argumento generó controversia en redes sociales al viralizarse viejos videos suyos de 2021 donde aseguraba "no entender" Bitcoin años atrás. Ni los periodistas más oficialistas lo bancaron. Puede ser que nunca vaya preso, como decíamos ayer, hasta ahora solo parecen ir presos los peronistas, pero si de algo estamos seguros, que Adorni tendrá que rogar manotear lo que más pueda desde su puesto o pedir cobrar sus honorarios como director de YPF, que son como 80 millones de pesos, para ahorrar e irse al extranjero o acobacharse en su casa de barrio cerrado, porque el “vencedor”, fue “vencido” y ya no tendrá custodia policial que le lleve la mujer a tomar fernet con las amigas, deberá contratar seguridad privada, porque en la calle una paliza, espera por él.